Cómo mantenerse productivo y optimista durante la crisis del coronavirus

Por: Juan Sebastián Quintero Mendoza


Opinión. “No anticipes las tribulaciones ni temas lo que seguramente nos puede suceder. Vive siempre en un ambiente de optimismo”.

Benjamín Franklin.

Hoy no es fácil, para nadie, además, mantenerse feliz, optimista y concentrado en el entorno laboral, es decir, nuestro escritorio en casa. Quiero con esta columna resaltar todos aquellos ejes clave que nos van a ayudar a pasar mejor esta crisis y cuarentena.

Infoxicación

Seguro que algún lector sufre estos días a ese vecino absolutamente obsesionado con el avance de la enfermedad con las noticias a todo volumen. O él mismo es incapaz de despegarse del móvil. ¿Cómo asimilar las noticias que llegan? ¿Cómo informarse sin dejarse abrumar por la cantidad de datos, información e imágenes? Y, lo que es más importante, ¿eres consciente de cómo la sobrecarga informativa afecta a tu bienestar?

La respuesta no es fácil. Poner luz y conciencia al efecto de la infoxicación es un primer paso, comprender que tantos impactos negativos pueden ser perjudiciales para la concentración.

Elegir un único canal con el que informarte, evitando informaciones sesgadas o sensacionalistas que solo buscan aumentar audiencia. Será importante aislarse también de memes y virales que la mayoría de las veces adolecen del contexto necesario. Elige canales oficiales. Y ponte a salvo de tanto titular.

¿El optimismo se entrena?

Creo firmemente que el optimismo se planifica y se contagia. Muchos estudios demuestran que la gratitud cambia positivamente la estructura física de nuestro cerebro.

Y para ello, hay varias actividades diarias tremendamente sencillas que nos van a ayudar a escalar puntos en esta escala. Por ejemplo, compartir buenas noticias. Mostrar gratitud con tus compañeros de trabajo o la gente que te rodea. Lo cual nos lleva directamente al siguiente punto…

Generosidad

La generosidad es un boomerang. Cuando eres altruista con una persona la acción siempre incide en ti positivamente. Y no necesariamente porque algún día te devuelvan el favor. Hay estudios que demuestran cómo las emociones y comportamientos generosos se asocian a un mayor bienestar, salud y longevidad.

Adicionalmente, la generosidad “nos permite conectar de manera especial con otras personas y que hagan cosas por ti cuando menos lo esperes -y más lo necesites-”. Otros estudios recogen esa sensación asumida por todos de que realmente somos más felices dando regalos que recibiéndolos.

Conclusión

No pretendo decir que estas sean las únicas estrategias, pero creo que, apartando la infoxicación, siendo optimistas y generosos esta cuarentena puede ser más agradable.



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