¿Carrera por las vacunas o vacunas a las carreras?

Por: José J Vergara Díaz


Bien podría ser una falsa dicotomía. Creo que todos los ensayos de vacunas que lleguen a fase III contra el sarscov2 finalizarán y verán la producción en masa, y también creo que no hay vacuna en estudio que se esté haciendo con ligereza.

En la semana que pasó nuevamente nos inundaron de noticias, infodemia que llaman, ésta vez respecto del avance de una vacuna, los pecados y virtudes de la Sputnik de Rusia. Por un lado el presidente Putin explayado en detalles triunfalistas del camino de su vacuna, y por otro lado los medios de comunicación y políticos occidentales poniendo en duda, tergiversando y mintiendo sobre lo anterior.

Ni la vacuna rusa (ni ninguna otra) estará disponible en el corto plazo, ni es cierto que la hayan anunciado como que ya está lista para salir al público, ni tampoco han dicho que todas sus fases de estudio han finalizado. Se hicieron anuncios más con tinte político que científico y esto lo aprovecharon en occidente para seguir el juego de esta nueva “guerra fría” en medio de la pandemia. La respuesta a los anuncios rusos fueron titulares descalificadores y free press contando las negociaciones y avances de las vacunas “rivales”.

En investigación científica, la mejor forma de obtener datos seguros, reproducibles y éticos para nuevos tratamientos, vacunas o procedimientos, son los ensayos clínicos controlados aleatorizados doble ciego y los estudios de observación (son complementarios), los primeros miden eficacia y los segundo efectividad, en todos éstos se eliminan los datos que puedan alterar los resultados, los pacientes o voluntarios reciben la vacuna, y ni los investigadores ni ellos saben a cuál grupo de estudio pertenecen, previamente se han modelado las dosis tolerables, y luego se empiezan a vigilar reacciones adversas, se monitorean efectos tanto en voluntarios sanos como con la enfermedad y se empiezan a tener registros de efectos de largo plazo.

Para el caso concreto de las vacunas los estudios tienen 3 fases, o 4 si incluimos la fase cero (modelación en laboratorio), antes de iniciar su producción para aplicación general o venta, y hasta el momento ninguna vacuna potencial contra el nuevo coronavirus ha llegado a este último punto, ¡ninguna!

La información generada nos ha expuesto una vez más a la infoxicación, a los malos relatos y a los memes (ah! cosa buena). Lo preocupante es que en este río revuelto aprovechan para pescar los grupos antivacunas, dicho sea de paso una de las manifestaciones humanas más estúpidas de que se tenga noticia, y en medio del voz a voz rabioso, chistoso, desconfiado o escéptico se empieza a cocinar la duda que le ha dado éxito relativo a estos idiotas y ha provocado la aparición de patologías y muertes que se creían controladas o erradicadas en algunos territorios.

Adicionalmente la narrativa conspiranoica aprovecha relatos antiguos y temores previos de la sociedad. En este imaginario siempre será posible mezclar el comunismo con la ingeniería genética, a los billonarios con las radiaciones y al nuevo orden mundial con las telecomunicaciones. Lo peor es que la ignorancia y el miedo terminan dándole algún grado de validez a esas historias y los políticos extremistas (de derecha o izquierda) capitalizan todo ese ambiente de desinformación en sus votantes y ésto termina traducido en desconfianza a las autoridades científicas.
La ansiedad y el estrés propio de la emergencia actual facilita una tendencia a creer cualquier cosa que aparezca en internet, especialmente si es una búsqueda activa y los resultados, aunque falsos, coincidan con nuestros prejuicios. En este escenario algunos líderes de opinión, con su respectivo grado de auténtica ignorancia, pregonan negacionismos y desacreditan a quienes consideren peligrosos a su ideología.

Es necesario que la ciencia inicie un cambio en su imagen, su forma de comunicación y su interacción social efectiva, estamos en medio de una tormenta perfecta para que los planes de vacunación masiva y la búsqueda de una inmunidad de grupo fracasen por causas externas a la efectividad de las vacunas. El éxito del plan dependerá de la buena gestión de la información como nunca antes. Médicos y personal sanitario estamos obligados a estudiar, a estar abiertos a escuchar, curar, aliviar, consolar y corregir.

Twitter: @jjvergaradiaz



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