Campañas políticas en la era COVID y post COVID

Por: Miguel Abuchar Alemán


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Opinión. Para Colombia se avecinan campañas electorales de Congreso, las cuales si bien se votan en 2022, el proselitismo electoral se moverá en 2021. La pregunta es ¿cómo? Qué medidas preventivas y de bioseguridad regirán las contiendas electorales?

Los candidatos a Cámara y Senado hoy tienen un componente adicional a la incertidumbre que normalmente les genera el saber si serán o no elegidos por el voto popular y terminar eligiéndose o reeligiéndose a sus curules. Hoy les resuena también la duda del cómo harán sus campañas basadas en la realidad actual de la pandemia, que restringe el accionar de sus habituales movimientos y que requerirán de nuevas formas de atención de sus públicos de manera creativa para cautivarlos.

Los candidatos a lo mejor ya están conformando sus equipos o algunos ya los traen estructurados de campañas anteriores, pero surge un nuevo interrogante ¿Tendrán a las personas correctas para la nueva circunstancia que traerá esta contienda electoral? Las campañas deberán ser auténticas, enfocarse en sensibilizar a sus electores y lo prioritario, contemplar que muy seguramente no habrá aglomeraciones. Eso lo vuelve complejo, porque sabemos que los candidatos hacen sus giras y se reúnen en las poblaciones y barrios a transmitir sus mensajes a la luz de un sancocho, un buen arroz mono, una lechona, mamona, chicharrones o lo que haya en su región, pero ahora, la cantidad de personas en esos escenarios serán controlados y a lo mejor regulados por el gobierno nacional para evitar la propagación del COVID-19.

Muchos de los mensajes ya no llegarán a los electores al son de música, abrazos y comida. A lo mejor habrá menos eventos públicos y más mensajes y comunicación por medios alternos. Ahora será crucial ajustar la conversación al propósito de capturar la atención antes de que el contrincante lo haga.

Cada público es diferente, con lo cual se vuelve necesario que el candidato logre conectarse de forma asertiva y generar empatía para que al final capture ese voto. De seguro veremos momentos de saturación de comunicación de todas las campañas, y los contrincantes tratarán de manejar la distorsión para atraer incautos y al mismo tiempo para denunciar las reuniones y aglomeraciones que hagan sus opositores y así desacreditarlos y ver cómo los sancionará el Gobierno Nacional, que tendrá esa difícil tarea de permitir el tránsito de las campañas, pero a su vez preservando la salud sobre todo lo demás.

Innovación es lo que deberíamos ver en este próximo proceso electoral, para no simplemente seguir observando lo mismo, esas grandes avanzadas con personal de los candidatos, llevando sillas, parlantes, publicidad física, jugos “mancha tripa” y demás acciones habituales que no aplicarán tal cual en este proceso, por los controles que de seguro el Gobierno emitirá para estas contiendas próximas a iniciar en Colombia.

El entorno que le sigue a los candidatos será el de la rapidez y la asertividad para entender cómo van a atender de forma segura a sus campañas y con quien lo deben hacer en medio de esta crisis de estado de ánimo en que se llevará a cabo esta contienda, así que no se extrañen si ven más marketeros, comunicadores, sicólogos, sociólogos, etc. apoyando a los candidatos, y menos gente “patoneando” y rebuscando votantes en lugares que no aparecen ni en el mapa.

Atravesamos un escenario muy distinto que se debe atender de forma distinta, así que candidatos, a afinar artillerías.

 

 



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