Breve crónica de una vacunación complicada

Por: José Vergara


Opinión. Era cuestión de tiempo para que el plan nacional de vacunación mostrara sus dificultades. A pesar de lograr coordinaciones impensadas entre EPS, entes territoriales e IPS, la aplicabilidad de los lineamientos emitidos por el ministerio de salud en la práctica tiene muchas trabas, al menos en las regiones, es lo que se ha visto. El Bogocentrismo del gobierno no contaba con que las realidades del territorio ofrecieran barreras “naturales” para ejecutar el plan.

La idea de empezar por el personal más expuesto, como el talento humano en salud, y el más susceptible de morir: mayores de 80 años, tiene lógica, especialmente por la poca disponibilidad de vacunas y porque al tratarse de grupos específicos y pequeños en comparación con el resto de grupos etarios, se necesitaría aplicar menos vacunas para evitar más muertes en los mismos grupos, así lo indican los estimados de letalidad: para prevenir una muerte en mayores de 80 se necesita vacunar 75 adultos mayores, mientras que para impedir una muerte en el grupo de 17 a 50 años, hay que vacunar alrededor de 500 personas.

Entendido eso y poniendo en marcha la ejecución nos encontramos con que la EPS debían proveer a las IPS vacunadoras con las bases de datos de sus afiliados para ubicarlos, agendarlos por la obligatoriedad establecida en lineamientos y poder aplicar la vacuna, situación inédita, ya que para la vacunación regular del Plan Ampliado de Inmunización -PAI- nunca se ha necesitado dicha agenda (y por lo cual Colombia es destacada con buenos resultados), y en ningún otro país del mundo el proceso tiene tantas reglas, resoluciones, decretos y circulares para empezar a vacunar contra Covid-19. Lo cierto es que dichas bases de datos expusieron ante todo el país lo que ya muchos sabíamos: las EPS no conocen a sus protegidos, no saben donde viven, no saben cómo viven, mucho menos saben localizarlos. Primer error del plan. De tal manera que así empezaron las IPS vacunadoras con esta “Carta a García”: salir a buscar a alguien que no se sabe dónde está y mucho menos si existe. Las bases de datos de las EPS son pésimas, y bien lo anotaba el gobernador de Córdoba, aquí con tantas EPS liquidadas, las bases de datos “heredadas” por las que han quedado prestando servicio no son óptimas.

La realidad, al igual que la naturaleza, no es buena ni mala, es implacable, y en la Colombia de regiones, la rural y la dispersa, los planes del gobierno suenan muy bonito pero es el mismo gobierno quien los complica, y estos no se cumplen con la oportunidad que se merecen. Por otra parte, en la Colombia contributiva y la Colombia subsidiada los adultos mayores de 80 años enfrentan situaciones que se evidenciaron aún más diferentes al tratar de de acceder a la vacunación, toda vez que la gran mayoría de esta población necesita de terceros para llegar a una IPS vacunadora, de tal suerte que también hay que contar con el tiempo, el dinero y la voluntad de garantizar un desplazamiento de alguien más aparte de la persona que se quiere vacunar, ahora imaginen esta dificultad para las personas de estrato 1 y 2, casi totalmente pertenecientes al régimen subsidiado.

Las IPS y los entes territoriales empezaron a notar pronto las fallas del plan: hay vacunas, hay donde ponerlas, hay quien sabe ponerlas, pero no llegaban esos mayores de 80 a quienes debían ponerlas. Empezaba a ser obvia la falla del agendamiento. Había que recomponer, las IPS y EPS empezaron campañas de recopilación y actualización de datos, los municipios y departamentos se organizaron y empezaron a exigir que las fases y etapas fueran más flexibles para poder llegar a más gente, el gobierno dijo que no, que había que atenerse al plan.

Por otra parte, se empezaron a conocer videos de errores en la administración de medicamentos, auxiliares inyectando con jeringas vacías pusieron a la gente a hablar de “carteles”, se formó un escándalo nacional, afortunadamente quedó también en evidencia que error se subsanó de inmediato, no sé si por quedar grabado o por un auténtico mea culpa, lo cierto es que las autoridades deben investigar y establecer que se trate de un genuino error humano, si concluyen otra cosa distinta, estas personas y organizaciones deben responder y ser castigadas legalmente y con severidad. Este episodio fue sumando desconfianza en el proceso, aparte de la que ya venía haciendo carrera producto de la malinformación y desinformación desde el año pasado.

El proceso siguió lento, al punto de no sostener la meta inicial de 100.000 vacunas diarias, el gobierno no ha querido reconocer que el agendamiento fue una muy mala idea, sin embargo, algunos entes de control emiten declaraciones que así lo evidencian, la procuradora dijo que los mayores de 80 se podrán vacunar sin cita previa y a los pocos días el ministro autorizó que se empiece también con los mayores de 75 años, indiscutiblemente el plan A fracasó y estamos expectantes ante lo que pueda pasar con este plan B. Parece que el ritmo va a mejorar. A mi modo de ver, es una buena idea haber empezado por el grupo de mayores de 80, pero se ha debido echar mano masivamente de los grupos que asisten a programas de Promoción y Prevención de las IPS, toda vez que son personas que asisten regularmente a controles y se tienen más datos de contacto y localización.

El gobierno, preocupado por la baja cobertura, amenazó a las regiones con porcentajes inferiores al 51% de ejecución con no enviar más vacunas hasta no cumplir mejores indicadores, esto fue “de boca”, claro está, así ha sido el estilo en el proceso de vacunación, emiten declaraciones pantalleras y sin sustento, olvidando que están obligados a cumplir con las segundas dosis de las personas ya vacunadas con la primera.

Montería lleva un porcentaje más que aceptable de ejecución y ha implementado una proactiva estrategia de rastreo para vacunar, creo que los resultados iniciales van a ser positivos, sin embargo veo que muchos lineamientos nacionales siguen complicando un proceso que debe ser simple.
Espero que en nuestro departamento se cumpla con decencia la administración de las dosis recibidas y logre superar los obstáculos en los municipios muy rurales y dispersos, también espero más seriedad del gobierno para con las regiones, el país no es sólo Bogotá y cada territorio tiene unas particularidades que exigen diferentes medidas para aplicar este plan nacional de vacunación.



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