¡Ánimo, alegría y entusiasmo!

Por: Marta Sáenz Correa


Les cuento que me ha quedado gustando el estilo y la forma como aborda los temas el medico colombiano Santiago Rojas, autor de los libros: alíviate el corazón roto, desestrésate, desintoxícate, esencias de flores para cada momento, la estrategia del ave fénix, y anímate, tema que me llamó la atención, porque en todos los momentos de nuestras vidas, necesitamos ese estado de ánimo positivo para sobrellevar los obstáculos y dificultades y lograr los mejores resultados posibles.

El autor entiende el ánimo, como el valor, la energía, el impulso y la fortaleza necesarios para afrontar las condiciones que se nos presentan en determinado momento, sea para iniciar, continuar, o concluir una acción determinada, en la que se exprese lo mejor que se tiene para realizarla.

Define la palabra ánimo como soplo: ese aliento vital o soplo inicial de vida que permite tomar el impulso necesario para iniciar cualquier actividad por difícil que parezca.

La carencia de ese ánimo alto y favorable aumenta la percepción de dificultad para empezar, continuar, persistir e incluso terminar cualquier tarea en la vida, aunque parezca sencilla. Se corre entonces el riesgo de prever el fracaso y de que se prefiera evitar la acción.

Expone Rojas en su escrito, que debemos buscar caminos y procesos de vida que nos lleven a encontrar un ánimo favorable, junto a una estrategia que consiste en aprender a soltar, simple y llanamente, como ha de hacerse con el aire que tenemos en el interior, para poder volver a respirar un nuevo aire restaurador. Soltar, para poder librarse de relaciones que atormentan la vida, y poder reiniciar un vínculo saludable. Soltar el peso de la rabia que ata, los miedos que paralizan, de las preocupaciones que agotan, de las ansiedades que incapacitan, en fin, simplemente soltar para poder recuperar la liviandad que tiene en si la vida, y por ende tener el aliento vital que da el ánimo para volver a empezar.

Resalta el hecho que la sociedad moderna se ha erigido sobre la premisa de tener, de acumular, de llenar sin que nada satisfaga, y sin que se pueda apaciguar en muchos casos la sed insaciable de atesorar, condición que en alguna medida existe en casi todos los seres humanos. Su propuesta va dirigida a soltar, para así dejar esa lucha por la necesidad de poseer sin fin, de controlar a todos y a todo, de sentirse indispensable, para poder recuperar el buen ánimo más fácilmente. Soltar se convierte en la estrategia principal para recuperar y mantener el buen ánimo. La otra estrategia tiene que ver con tomar conciencia de nosotros mismos, de lo que nos ocurre en la vida, para saber dónde estamos y hacia dónde vamos en nuestro proyecto personal.

Platón enseñó que el hombre tenía tres facultades fundamentales, siendo la razón la dominante y la que esclarece todo, además de los sentidos, que eran los que obedecían. La otra el ánimo, al que también llamaba coraje, que era el que actuaba. Con él se logran los resultados y las acciones.

Gracias a él podemos desarrollar lo que queremos y alcanzar nuestras metas. Este ánimo viene dado por lo vivido, junto a lo que ocurre en el momento y a las expectativas de lo que ocurrirá. Por eso el tiempo es un factor esencial en el manejo del ánimo. No se puede olvidar que las experiencias previas nos marcan el presente, así como las condiciones inmediatas y las expectativas de lo que se espera que ocurra.

El ánimo tiene su origen en creer que uno mismo tiene el poder para alcanzar lo que quiere. No importa lo complejo que parezca, lo que importa es que se sienta el poder o fortaleza para intentarlo. Sentimos el poder para realizar la acción, eso también favorece nuestra autoestima, que puede desviarse y sobrevalorarse, llegando al orgullo o la soberbia.

Con buen ánimo se está más vital, se tiene mayor actividad física y/o mental, se tiene más disposición a interactuar con otros y se toleran mejor y enfrentan las circunstancias adversas. ¡Animo amigos, no dejemos que el ánimo bajo nos aumente la percepción de dificultad, corriendo el riesgo de preferir evitar la acción!



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