Acueducto de Tierralta, ¡un desastre!

Por: José Javier De La Hoz


Opinión. El derecho al agua potable hoy día es considerado un derecho humano, así se encuentra consagrado en la resolución 64-292 del 28 de Julio del 2010 proferida por  la ONU, declaración que genera obligaciones exigibles al Estado a favor de los ciudadanos, en ese mismo sentido la Corte Constitucional Colombiana se ha pronunciado a través de reiterada jurisprudencia.

Tierralta es un municipio ubicado al sur del departamento de Córdoba, el cual es bordeado por el río Sinú, donde incluso sus habitantes sufren recurrentes inundaciones, es el municipio en el cual se construyó la hidroeléctrica URRA, pero también es el municipio en el cual hoy día sus habitantes no cuentan con agua potable, y afirmo esto basado en lo que a continuación relato.

Esta historia se remonta ya hace unos diez años, y no expongo una fecha exacta por cuanto el convenio al que me voy a referir fue suscrito por el entonces gobernador de Córdoba, Jaime Torralvo Suárez y el exalcalde del municipio de Tierralta, Humberto Santos Negrete sin fecha, se trata del “Convenio de Cooperación y Apoyo Financiero para El Desarrollo del Plan Departamental De Agua y Saneamiento del Departamento de Córdoba 2007 – 2010.

En el texto del mencionado convenio se establece que el plan se formuló con el fin de mejorar y ampliar el acceso de la población de Tierralta a los servicios de agua potable y saneamiento básico, y para cumplir tan loable y noble objetivo el concejo municipal autorizo al alcalde a través del acuerdo Nº 006 del 7 de septiembre del 2007 para comprometer vigencias futuras excepcionales en un  70%  de los recursos del sistema general de participaciones, de propósito general y para saneamiento básico y agua potable que recibía el municipio, y un 35% de los recursos que por concepto de regalías y destinados también a saneamiento básico y agua potable recibe el municipio por un periodo de 15 años a partir del 2008 hasta el año 2022, es decir, el municipio cedió el manejo de estos recursos al llamado “Plan Departamental de Aguas”.

Ahora bien, la pregunta es ¿será que a la fecha y luego de más de 10 años de ejecución del mencionado convenio, el cual implica astronómicas sumas de dinero se cumplió la finalidad del mismo, esto es, mejorar y ampliar el acceso de la población al servicio de agua potable?, mi objetivo es que ustedes den respuesta a este interrogante al terminar de leer esta columna.

En el mes de octubre del año 2018 la Superintendencia de Servicios públicos efectuó una evaluación de las Empresas Públicas Municipales de Tierralta, este informe pretende mostrar de manera integral el estado de la prestación de los servicios públicos de acueducto, alcantarillado y aseo en el Municipio durante los años 2016 y 2017.

En el mencionado informe se ponen de presente datos que por decir lo menos, causan escozor, dolor e indignación, entre muchos se deja claro que el coagulante, en este caso, sulfato de aluminio, el cual se aplica como primer paso al proceso de potabilización del agua  es aplicado  a criterio del operario sin realizar el examen o test adecuado (test de jarras) ya que el equipo se encuentra dañado, y se establece en el mismo informe que estuvieron dañados durante las vigencias analizadas, esto es, años 2016 y 2017, este hallazgo indica claramente que todo el proceso de potabilización del agua es un desastre, no puede un operario aplicar “al ojo” dosis de químicos sin efectuar adecuadamente el denominado test de jarras ya que este es el que permite establecer la dosificación adecuada y dar inicio a tan complejo proceso.

En el informe de la Superintendencia se deja igualmente claro que los encargados de la planta de tratamiento de agua potable desconocen la capacidad instalada de la misma, y es que cómo lo van a conocer si carece de un instrumento que mida el caudal de entrada y salida del líquido.

Igualmente deja claro el informe que la caseta de dosificación de cloro se encontraba averiada por lo cual no era posible dosificar el químico, en el momento del informe el químico se estaba aplicando con un tubo de PVC, si esto no es infamia en contra de los habitantes de un municipio, no sé qué podrá serlo, y señores que dirigen las Empresas Publicas Municipales en Tierralta, por más cloro que le apliquen al líquido ¡no están haciendo nada! Si el primer paso del proceso de potabilización es un desastre como lo pone en evidencia la Superintendencia, la aplicación de cloro es totalmente inocua, están votando el dinero y lo que es peor, exponiendo a la población a enfermedades.

Pero el tema empeora, el laboratorio del “acueducto” no cuenta con equipos para  medición de parámetros físico químicos y microbiológicos de proceso, los equipos se encuentran dañados, lo dice claramente el informe de la Superintendencia de Servicios públicos Domiciliarios, esto es realmente aterrador.

Según un informe técnico realizado por un laboratorio sobre el punto de captación del cual el municipio toma el agua, se encontraron coliformes totales y coliformes fecales en las muestras, es decir, el agua está contaminada con excrementos por ende tiene el potencial de causar enfermedades, resultaría interesante que las autoridades municipales revisaran las cifras del Instituto Nacional de Salud con respecto a su municipio.

Por estas y otras razones que fundamento en prueba documental que tengo en mi poder, es que me atrevo a afirmar sin temor alguno que a los habitantes de Tierralta se les está vulnerando el derecho humano al agua potable.

Posdata: El servicio de agua “potable” en ese golpeado municipio del sur de Córdoba solo se presta tres veces a la semana el cual será objeto de restricciones debido a los bajos niveles del rio Sinú; ¡hágame el bendito favor!



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