10 datos interesantes sobre las ruedas de fandango

Por: Ana Paola Martínez de la Ossa


Opinión. Recientemente se realizaron diferentes actividades virtuales que le tributaron al Festival Nacional del Porro, de San Pelayo, que por tradición se realiza el último fin de semana de junio. Una alborada a distancia y desde casa, el recuento de festivales anteriores con las memorias de estos, y los videos de músicos unidos a través de la virtualidad y de sus instrumentos, fue un poco de lo que se vivió en esta inusual circunstancia.

A propósito, hablemos de las ruedas de fandango, recordemos cómo son esos eufóricos encuentros en los que se materializan las danzas del Sinú: el porro, el fandango y la seca, ritmos hermanos que coinciden en las vueltas, en el zigzagueo, en la vela, en el vestuario, pero sobre todo en la alegría que nos caracteriza en esta región.

Hace algún tiempo, charlando con Margarita Cantero, directora del Grupo Danza Catalina, de Carrillo, quien es una autoridad en el tema, me contaba varias precisiones sobre las ruedas de fandango y la necesidad de protegerlas para no perder nuestra esencia. Quisiera recontar 10 datos chéveres de aquella conversación, porque definitivamente no se nos puede olvidar nuestra esencia. ¡Volveremos a bailar fandango!

Lea también  La exigencia del cambio de hábitos de consumo: el COVID me salvó

1. La rueda de fandango se abre cuando la banda da tres toques en el bombo. “Ese ‘pom, pom, pom’ son como las campanas cuando llaman a misa, la gente busca a su pareja y los amigos se encuentran en la rueda”.

2. La rueda de fandango inicia con un fandango, y no un porro. Estos son ritmos hermanos. El segundo es más lento que el primero. “El fandango es como el primer trago que te tomas”.

3. El fandango no nació en la rueda de fandango, pero se quedó allí. “El fandango realmente nació en las piquerias”.

4. En una rueda de fandango la banda está en el centro montada sobre unos bancos y alrededor de ella están los bailadores de fandango. “Se les dice bailadores de fandango, no de porro, aunque bailen porro”.

5. Las parejas bailan en sentido opuesto a las manecillas del reloj. Después del redondel sigue otra rueda en la que están los espectadores y luego el circuito de los vendedores: mesas de juego de azar, de fritos, etc. “Es una maravillosa vía láctea. Si el espacio no alcanza para el número de bailadores, se hace otra rueda y así sucesivamente”.

6. Cuando ha sonado el primer fandango, con el que se abre la rueda, la banda sigue tocando los porros tradicionales instrumentales: El pájaro, El pilón, Catalina, Lorenza, El sapo viejo…

Lea también  Intentemos ser coherentes

7. El legítimo bailador de fandango no se emborracha. “Se emborracha, pero de alegría”.

8. Bailar fandango y porro es un ritual de amor, “un amor que fue prohibido por la Iglesia Católica y que solamente queda en gestos de acercarse e insinuarse”.

9. No puede haber fandango sin velas. El esperma se derrite y cae al piso, la gran bailadora de porro y de fandango no se deja salpicar. “Ese simbolismo es una alusión al aspecto sexual: el esperma equivale a la fecundación”.

10. La mujer debe llevar la mano derecha ocupada con las velas; y la mano izquierda para sostener su falda: se la lleva atrás, adelante y la levanta.

Por ahora, esperamos desde casa a que llegue el alba anunciando que es tiempo de fiesta, tiempo de alegría, como sucede en nuestros pueblos cuando hay fandango, con la banda recorriendo las calles, despertando a todo el mundo, anunciando que la fiesta llegó en honor al santo patrono. ¡Nos vemos en la rueda!



¿Qué opinas de esto?