Ocho muertos y un desaparecido deja el poderoso terremoto de 8,3 grados que azotó al centro y norte de Chile la noche de este miércoles. Aún se evalúan los daños ocasionados.
Viviendas y establecimientos destrozados, escombros y destrucción a su paso es la escena que se contempla este jueves, horas después de que el sismo golpeara con toda su fuerza a ese país.
La presidenta Michelle Bachelet decretó zona de catástrofe para la provincia de Choapa, norte, donde se localizó el epicentro del sismo, lo cual implica que dicha región queda bajo mando militar y el Estado entregará mayores recursos a la localidad para atender la emergencia.
La mandataria anunció en la madrugada de hoy que viajaría a primera hora a la zona del siniestro “para ver cuáles son las necesidades de apoyo. Queremos hacer una evaluación precisa en terreno”.
Al anunciar el último reporte desde la Oficina Nacional de Emergencias, Onemi, en Santiago, el ministro del Interior y Seguridad, Jorge Burgos, lamentó la pérdida de vidas, y resaltó que la cifra preliminar de fallecidos “es muy baja” en comparación con la magnitud del fenómeno.
El sismo se sintió a las 7:45 p.m. hora de Chile (5:45 p.m. hora de Colombia) de este miércoles y se activó de inmediato una alerta de tsunami en todo el borde costero chileno y varios países del Pacífico, que fue cancelada horas después.
“Se trata de un terremoto de gran magnitud, que lo ubica como el terremoto más potente que ha tenido el mundo este 2015, pero los chilenos estamos acostumbrados”, agregó el ministro.
Burgos situó a la región de Coquimbo, en el norte chileno, como la zona más afectada por el terremoto, que tuvo su epicentro a 42 km al oeste de la pequeña localidad de Canela Baja, en el mar, según el último reporte oficial.
Decenas de réplicas, algunas de ellas de gran intensidad, continuaban registrándose este jueves y mantenían en alerta a la población.
El movimiento telúrico se sintió también en Argentina, especialmente en la zona fronteriza con Chile, pero también en su capital Buenos Aires, a más de 1.500 km al este del epicentro.
En Santiago se vivieron escenas de pánico y miles de personas evacuaron los edificios altos, pero no hubo cortes de energía ni daños mayores en infraestructura.





