La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento económico para Colombia en 2024, reduciéndolo del 1.4% al 1.2%, según su más reciente informe de Perspectivas Económicas. Este ajuste contrasta con la actualización al alza del panorama global, donde la OCDE elevó su previsión de expansión mundial del 2.7% al 3.1% para el presente año.
A pesar de anticipar una recuperación de la inversión extranjera impulsada por la relajación de las condiciones financieras y una gradual desaceleración de la inflación, el organismo internacional citó factores que limitarían el desempeño colombiano. Entre ellos destacan la merma en las exportaciones de crudo debido a los menores precios del petróleo y la eliminación de estímulos al sector, así como la incertidumbre energética provocada por El Niño.
La OCDE instó a Colombia a mantener una política monetaria prudente, especialmente mientras las tasas reales alcanzan niveles neutrales. Asimismo, subrayó la importancia de adherirse a las reglas fiscales para evitar un aumento en los costos de financiamiento, ante el pronóstico de un incremento en la deuda pública durante 2024.
Si bien se prevé una continua desaceleración inflacionaria, con la posibilidad de regresar al rango meta del 2%-4% en el segundo semestre de 2025, las exportaciones colombianas no se espera que experimenten un repunte significativo debido a la moderada demanda externa.
En sus recomendaciones, la OCDE insta a Colombia a cumplir las reglas fiscales existentes para consolidar su posición fiscal y evitar mayores costos de financiamiento. También destaca la necesidad de atraer inversión extranjera para garantizar el éxito de la transición hacia energías sostenibles.
Para impulsar el crecimiento a mediano plazo, el organismo sugiere reducir el costo de la formalidad empresarial, mejorar la infraestructura pública y el acceso a financiación, así como racionalizar los sistemas de transferencias fiscales.
A nivel global, la OCDE proyecta un crecimiento del 3.2% para 2025, ligeramente superior a su pronóstico previo, aunque manteniendo un modesto 1.8% de expansión para las economías miembro.






