El gendarme argentino Nahuel Gallo ofreció este miércoles su primera declaración pública desde su regreso a Argentina, tras haber permanecido 448 días como preso político en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I, en Venezuela. Con voz entrecortada y en sus propios términos, Gallo eligió no relatar las vejaciones que sufrió y enfocó su mensaje en los 24 extranjeros que siguen detenidos en ese penal.
“El Rodeo I es un lugar de bastantes torturas psicológicas y no muy grato para contarlo en estos momentos”, afirmó el uniformado, quien evitó dar detalles de su sufrimiento para no comprometer a sus compañeros de celda que aún no han sido liberados, provenientes de distintas nacionalidades.
Gallo fue liberado el sábado en un operativo gestionado por dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) con la administración de Delcy Rodríguez en Caracas, contexto político surgido tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Llegó a Argentina el lunes en la madrugada y desde entonces permanece alojado en el edificio Centinela de la Gendarmería Nacional.
El gendarme destacó que su hijo y su amor a la patria fueron su sostén durante el encierro. “Tengo un hijo que lo amo con toda mi vida, es lo único que me mantuvo fuerte”, expresó. Relató que en prisión hacía su bandera con jabón como forma de mantenerse conectado con su identidad nacional.
La conferencia de prensa contó con la presencia de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el canciller Pablo Quirno y el director de Gendarmería, Claudio Brilloni. Quirno agradeció públicamente a Estados Unidos, Italia e Israel por gestiones vinculadas a la liberación, en una mención que generó interrogantes sobre el rol concreto del gobierno de Netanyahu en el proceso.
Gallo cerró su intervención con un llamado a la comunidad internacional a no abandonar la presión por los presos que siguen en Venezuela: “No bajen los brazos, pongan un granito de presión. Porque esto no terminó”.





