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Las AUC usaron feria militar como fachada para importar armas en 1999

Nación. Esta historia surgió en el marco de la sentencia del Tribunal de Justicia y Paz contra el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, señala Noticias Uno. En la lectura de fallo se narró cómo fue utilizada la feria militar en Corferias en Bogotá para traer las...


Nación. Esta historia surgió en el marco de la sentencia del Tribunal de Justicia y Paz contra el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, señala Noticias Uno.

En la lectura de fallo se narró cómo fue utilizada la feria militar en Corferias en Bogotá para traer las armas destinadas a los paramilitares, específicamente Carlos Castaño, agrega la nota.

“Una organización criminal falsificó y le hizo montajes a documentos oficiales, creó empresas ‘gemelas’ y utilizó argucias para engañar, manipular y sobornar a personal de los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores, del Ejército, de la Sociedad Portuaria, de la Dian y de la Policía Aduanera de Buenaventura. Inclusive el mismo gobierno búlgaro, a través de la fábrica de armas Arsenal, habría sido engañado con documentos falsos”, indica Semana.

Humberto Agredo Espitia, en ese entonces de 52 años de edad y hombre de confianza de Carlos Castaño, fue el enlace para importar las armas. De hecho, él fue quien pidió a Salvatore Mancuso recibir la representación de la fábrica búlgara en Colombia.

Y eso no es todo. En el caso, el grupo criminal utilizó la firma del entonces comandante del Ejército, el general Jorge Enrique Mora, para ingresar ilegalmente al país el cargamento de fusiles.

Una vez que Agredo obtuvo la firma de Mora en un certificado de uso final, entregó el documento a Arsenal en Bulgaria. Con él, la empresa tenía la autorización de entrar a Colombia 10 fusiles AK-47 calibre 5.56, 4 subametralladoras, 2 silenciadores, 1.000 partes y piezas sueltas para fusil AK-47, 2 carabinas deportivas, 4 miras infrarrojas, 4 pistolas 9 mm, 4 lanzagranadas para fusil y 4 revólveres, apunta Semana.

Sin embargo, resalta el medio, la fábrica envió a Bogotá sólo una parte de este material, que llegó en un vuelo de Air France, procedente de Bulgaria, a finales de mayo de 1999.

“El general Jorge Enrique Mora Rangel, entonces comandante del Ejército, no se imaginó que su firma en un documento oficial sería utilizada por una organización criminal para traficar más de 7.000 fusiles de asalto que fueron a dar a manos de los paramilitares”.