En jaque sostenimiento de reclusos con problemas de salud mental

La evidente situación de desprotección a que se ven sometidos los internos con problemas de salud mental en el país, quienes afrontan condiciones de reclusión incluso más precarias que las del resto de la población carcelaria, y no reciben el tratamiento especializado que su condición requiere, tiende a empeorar luego que Caprecom liquidara el contrato con la empresa encargada de proveer los servicios de asistencia médica, sin que fuera reemplazado el contratista para asegurar la asistencia a los internos. La...


La evidente situación de desprotección a que se ven sometidos los internos con problemas de salud mental en el país, quienes afrontan condiciones de reclusión incluso más precarias que las del resto de la población carcelaria, y no reciben el tratamiento especializado que su condición requiere, tiende a empeorar luego que Caprecom liquidara el contrato con la empresa encargada de proveer los servicios de asistencia médica, sin que fuera reemplazado el contratista para asegurar la asistencia a los internos.

La Defensoría del Pueblo a través de la Delegada para la Política Criminal y Penitenciaria, visitó la cárcel de Jamundí, donde se presentan algunos de los casos más críticos, pues según constató un equipo de la Entidad, los reclusos con trastorno psiquiátrico carecen de atención permanente de especialistas, psicólogos y terapeutas ocupacionales.

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Actualmente hay 75 internos que inicialmente se encontraban en el Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Villahermosa, siendo trasladados en virtud de unas labores de adecuación inicialmente previstas para 3 meses, pero que el pasado 27 de septiembre cumplieron un año sin que exista solución definitiva, con el agravante de que las celdas no cuentan con agua y la toma de sol se hace en jaulas construidas dentro de la Unidad de Salud Mental.

Hasta cuando operaba el contrato con la empresa prestadora de los servicios de asistencia, el psiquiatra asistía cada dos meses para revisar a los pacientes más alterados y recetar a los demás reclusos, quienes reciben una ración diaria de pastillas distribuidas de manera equitativa, independientemente de la patología de cada uno. En el penal hay casos de esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva, crisis de ansiedad y ataques de pánico, entre otras manifestaciones.

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De acuerdo con cifras del Inpec, en el país hay 2.060 internos con problemas de salud mental, situación que contrasta con los 120 cupos habilitados en las 138 cárceles del país, de conformidad con el diagnóstico elaborado por la Defensoría Delegada para la Política Criminal y Penitenciaria, que sitúa los puntos más críticos en Jamundí y Acacías (Meta).