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El nuevo mapa político facilitaría el postconflicto

Con 24 gobernaciones, la Unidad Nacional del presidente Juan Manuel Santos se consolidó como la gran ganadora de la jornada electoral, particularmente por los logros del Partido Liberal y de Cambio Radical, quienes vencieron en las urnas en casi todas las regiones del país. Esta...


Con 24 gobernaciones, la Unidad Nacional del presidente Juan Manuel Santos se consolidó como la gran ganadora de la jornada electoral, particularmente por los logros del Partido Liberal y de Cambio Radical, quienes vencieron en las urnas en casi todas las regiones del país.

Esta nueva conformación política llega en momentos en que el Gobierno y las FARC ponen acelerador a la firma de un acuerdo final de paz, evento que desde ya supone cambios en las regiones y que, desde luego, necesita aliados para el presidente de entre los nuevos alcaldes y gobernadores.

Asimismo deja golpeado al partido del mayor opositor de los diálogos de La Habana, el expresidente Álvaro Uribe y el Centro Democrático, que perdió incluso alcaldías que creía tener en el bolsillo como Medellín y Manizales.

Para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, los resultados de la jornada tendrán un impacto muy positivo, puesto que ninguna alcaldía o gobernación, quedó bajo las riendas de un crítico de los diálogos.

En ese mapa, hay que reconocer que Cambio Radical, es uno de los partidos triunfadores, con victorias que no se concentran en regiones específicas o grandes ciudades capitales, pero sí en aquellos municipios donde se asentarán las reformas del posacuerdo, con la participación de gobiernos locales.

“Lo que sí queda es una incógnita es cuál va a ser el papel de Germán Vargas Lleras, que con Cambio Radical, es el gran ganador de elecciones en la lógica de las coaliciones múltiples”, indicó Restrepo.

Aunque el vicepresidente se ha encargado de ser el gran ejecutor del gobierno Santos, su posición frente al proceso de paz no ha sido muy controvertida, una jugada que tendrá que poner a su favor de cara a las elecciones presidenciales del 2018.

“Habrá que ver eso cómo llega a afectar la mesa de conversaciones, pero lo más probable es que esta victoria fortalezca al gobierno frente a las Farc” agregó Restrepo, explicando que con los nuevos mandatarios habría un mayor margen de maniobra de cara al postconflicto.

Las elecciones no fueron un plebiscito

Si bien la oposición del uribismo y de un sector del conservatismo no obtuvo mayor representación en las administraciones locales, lo que dejó claro la jornada electoral es que la agenda local y departamental, tiene poco que ver con asuntos nacionales.

En ese sentido el analista argumenta que el proceso de paz requerirá el apoyo de los mandatarios no solo de grandes ciudades, o que sean cercanos al gobierno, sino de los que están fuertemente afectados en zonas de conflicto; pues a diferencia de lo que sucedió con la desmovilización de los paramilitares, en el proceso de paz con las Farc habrá menos reinserciones en las ciudades capitales.

El mensaje del fracaso de la izquierda

De otro lado el Padre Edwin Murillo, decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, advierte que podría haber un mensaje negativo para las FARC, tras el rotundo fracaso de la izquierda en los comicios, pues quedó claro que por ahora, los ciudadanos la prefieren a la hora de legislar, pero no de gobernar.

“Preocupa que uno de los puntos, tanto de las FARC como del ELN, que es la participación política, tenga un panorama difícil tras el fracaso de la izquierda. Generalmente los grupos alzados en armas quieren acceder por medio de las urnas al poder, entonces ya con esta descalificación en las urnas, queda un interrogante: ¿qué vamos a hacer cuando se constituyan en un partido político y quieran aspirar a estos cargos?”, advirtió Murillo.

A estos elementos se suma el mensaje claro del presidente del partido Liberal, el senador Horacio Serpa, al adjudicarse una victoria importante con las ventajas que obtuvo en las gobernaciones de Antioquia, Santander, Meta y Bolívar: el camino a una eventual precandidatura presidencial del negociador en La Habana, Humberto de La Calle.

No obstante éste será un ‘termómetro’ a largo plazo, una vez firmado el acuerdo, en el corto plazo los buenos resultados para los coequiperos del Gobierno favorecen la mesa de conversaciones con las FARC.

El analista político John Mario González explica que tanto el presidente como las mayorías de la coalición nacional en el congreso, se sentirán respaldadas para aprobar con mayor facilidad la agenda legislativa que iniciará tras la firma de la paz.

“Por el contrario el uribismo va a sentir pasos agigantados en el congreso. Uribe tendrá que reevaluar su estrategia política y su oposición férrea que una vez más lo deja sin resultados”, concluyó.

Así las cosas al proceso de paz se avecinan dos retos, el de avanzar en los 148 días de plazo que restan para firmar un acuerdo final; mientras se intensifican las críticas en el único sector donde el Uribismo quedó con herramientas para controvertir al gobierno: el Congreso de la República.



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