Panamá cierra el paso por el Tapón de El Darién con alambre de púas

Panamá señala al Clan del Golfo como el principal beneficiario del flujo migratorio.
2 semanas atrás
Foto: Redes Sociales

El gobierno de Panamá comenzó a implementar medidas drásticas para controlar el flujo de migrantes que atraviesan el peligroso Tapón del Darién, la densa selva que conecta Colombia con Centroamérica.

Esta decisión, anunciada el 3 de julio, marca un punto de inflexión en la crisis migratoria que afecta a la región desde hace años.

El Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) de Panamá ha cerrado tres pasos frecuentemente utilizados por los migrantes, instalando vallas de alambre de púas para canalizar el tránsito hacia un único punto de entrada: Bajo Chiquito. Esta estrategia busca no solo mitigar el flujo migratorio, sino también combatir las redes criminales que se benefician del tráfico de personas.

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La medida ha generado preocupación entre las comunidades locales y organizaciones de derechos humanos. Emidgio Pertuz, delegado del Espacio Nacional de Consulta, expresó su escepticismo sobre la efectividad de estas barreras, argumentando que la desesperación de los migrantes superará cualquier obstáculo físico.

El ministro de Seguridad panameño, Frank Ábrego, ha vinculado el fenómeno migratorio con actividades criminales, señalando al Cartel del Golfo como principal beneficiario, con ganancias estimadas en 100 millones de dólares.

La decisión de Panamá no es un hecho aislado. Se enmarca en un contexto de cooperación regional, evidenciado por el reciente acuerdo entre Panamá y Estados Unidos para enfrentar la crisis migratoria. Este pacto, firmado durante la visita del secretario de Seguridad Nacional estadounidense, Alejandro Mayorkas, demuestra el interés de Washington en abordar el problema desde su origen.

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Las cifras son alarmantes: más de 195.000 personas han cruzado el Darién en lo que va del año, superando el medio millón en 2023.

Ante estas acciones, existe el temor de un posible represamiento de migrantes en ciudades colombianas como Acandí, Capurganá, Necoclí y Turbo, lo que podría generar una nueva crisis humanitaria en territorio colombiano.

Mientras tanto, miles de migrantes continúan su peligroso viaje hacia el norte, enfrentando no solo los peligros naturales del Darién, sino también un panorama cada vez más complejo de políticas migratorias y controles fronterizos.