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La policía y el ejército sudafricanos toman el epicentro de la violencia xenófoba

MARCEL GASCÓN/ EFE La Policía sudafricana tomó este martes, con el apoyo del Ejercito, uno de los epicentros de la violencia xenófoba que ha provocado siete muertos y miles de desplazados en el país austral, en una operación que llenó de soldados el centro de...


MARCEL GASCÓN/ EFE

La Policía sudafricana tomó este martes, con el apoyo del Ejercito, uno de los epicentros de la violencia xenófoba que ha provocado siete muertos y miles de desplazados en el país austral, en una operación que llenó de soldados el centro de Johannesburgo. Según pudo constatar EFE, decenas de policías fuertemente armados irrumpieron al filo de la medianoche del miércoles cubiertos por los militares en el inmenso albergue de trabajadores exclusivamente masculino y de mayoría zulú del barrio de Jeppestown, en el corazón de Johannesburgo.

La operación llenó de soldados el centro de JohannesburgoSus moradores habían provocado en los últimos días algunos de los peores ataques contra inmigrantes que ha vivido Sudáfrica desde marzo, además de haber cortado el tráfico, quemado coches y edificios y levantado barricadas en la calzada. En el interior del complejo, de varios pisos, la Policía obligó a los residentes a echarse al suelo en los estrechos pasillos, de paredes desconchadas y sucias como el suelo y los dormitorios que los agentes inspeccionaban uno por uno.

Sin dejar de apuntarles con sus armas, los policías les hacían levantarse y responder de cualquier hallazgo sospechoso en sus cuartos. Los habitantes de la residencia siguieron las órdenes de la Policía y no opusieron resistencia durante el registro. Muchos de ellos fueron sorprendidos mientras dormían en las pequeñas y precarias habitaciones que comparten, y el asalto les pilló sin camiseta y en ropa interior. Cuatro detenciones La Policía detuvo a cuatro personas y requisó grandes cantidades de alcohol y marihuana y equipos de música, ordenadores, impresoras y otros bienes que podrían ser robados. Además, durante el registro se tomaron huellas dactilares, para compararlas con las almacenadas en sus bases de datos.

Un helicóptero sobrevoló la zona durante la redada. A medida que la Policía acababa de peinar los distintos edificios que conforman el albergue, los residentes se apostaban en las escaleras exteriores de hierro para seguir los acontecimientos. Tras haberse retirado el Ejército, los ocupantes del albergue volvieron a mostrarse desafiantes, profiriendo gritos hacia la Policía y los periodistas. Centros de delincuencia Construidos durante la época de dominio blanco para alojar a mineros venidos de otras regiones, estos albergues siguen alojando a trabajadores no cualificados o desempleados, y son a menudo centros de delincuencia en uno de los países más violentos del mundo.

sfuentes policiales, las redadas de edificios sospechosos de alojar a delincuentes, no necesariamente relacionados con los ataques a inmigrantes, y puntos calientes de la oleada de xenofobia continuarán este miércoles y en los próximos días en Johannesburgo y otros puntos del país.

Buena parte de los edificios del centro de Johannesburgo están secuestrados por mafias, que administran los inmuebles y cobran alquiler a los inquilinos al margen de cualquier legalidad. Presente en las inmediaciones del albergue de Jeppestown, la comisaria nacional de Policía, Riah Phiyega, aseguró que la acción conjunta del cuerpo que dirige y el Ejército tiene como objetivo “recuperar las calles”.

Buena parte de los edificios del centro de Johannesburgo están secuestrados por mafiaEn el mismo sentido se había pronunciado ayer la ministra de Defensa, Nosiviwe Mapisa-Nqakula, que aseguró que el Gobierno desplegaría el Ejército en el “township” de Alexandra (norte de Johannesburgo) y otros puntos del país para atajar la violencia xenófoba.

El anuncio de la ministra hizo pensar en un primer momento que los soldados patrullarían por Alexandra, y la operación en Jeppestown pilló por sorpresa a los medios y a la opinión pública.

La necesidad de atajar la violencia xenófoba es vista por muchos observadores como una excusa para asestar un golpe a la delincuencia y mejorar la seguridad en las calles del país austral. La ministra Mapisa-Nqakula ha explicado que estas misiones tienen como objetivo “recuperar la autoridad” de un Estado que en las últimas semanas se ha visto desbordado por los actos de pillaje contra comercios extranjeros y agresiones a inmigrantes.

La violencia xenófoba se intensificó en Sudáfrica a finales de marzo, después de que el rey del pueblo zulú pidiera a los inmigrantes africanos que se marcharan de Sudáfrica. Los actos contra extranjeros comenzaron en la región oriental de KwaZulu-Natal y se extendieron después a Johannesburgo, especialmente entre jóvenes zulúes.