El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, respaldó este la decisión del presidente Gustavo Petro de liquidar las EPS que estén en quiebra y denunció que estas entidades reciben pagos del Estado pero someten a sus afiliados a situaciones que calificó de “inhumanas”, adultos mayores, mujeres embarazadas y niños haciendo fila para recibir medicamentos que muchas veces ni siquiera les entregan completos.
“Encontramos una situación compleja. Si les estamos pagando, deberían estar suministrando los medicamentos”, cuestionó Jaramillo durante una visita al municipio de Ramiriquí, donde simultáneamente anunció recursos para los hospitales de la zona.
El ministro señaló que el Gobierno Nacional mantiene una denuncia permanente ante la Superintendencia de Salud y ante las propias EPS por estos incumplimientos, y dejó claro que corregir esa realidad es el objetivo central de la medida que impulsa Petro.
Las palabras del ministro llegaron en un momento de alto impacto simbólico, mientras hablaba en Ramiriquí, en Tunja se realizaba el sepelio de Jaisson Javier Pinzón, un joven de 20 años que murió esperando que la Nueva EPS le autorizara un medicamento necesario para un trasplante de médula ósea.
Según información conocida, las EPS que enfrentarían el proceso de liquidación son Asmet Salud, Capresoca, Coosalud, Emssanar, Famisanar, Nueva EPS, SOS y Savia Salud. En conjunto, estas entidades atienden a más de 20 millones de usuarios en todo el país, lo que convierte la eventual liquidación en una de las decisiones de mayor alcance en la historia reciente del sistema de salud colombiano.
El Gobierno Nacional no precisó fechas ni procedimientos concretos para la liquidación, pero la postura del ministro Jaramillo marca una línea clara, las EPS que no garanticen los servicios por los que reciben recursos públicos no tienen cabida en el sistema.





