El ministro de Defensa, general en retiro Pedro Sánchez, dejó en claro su postura sobre alias Calarcá, jefe del Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF): “es un criminal que está delinquiendo y debe ser capturado.” Sin embargo, aclaró que mientras la orden de captura siga suspendida, la Fuerza Pública debe acatar esa disposición.
En entrevista con Caracol Radio: Sánchez explicó que la Ley 2272 de Paz Total habilita espacios de diálogo, pero no constituye “una autorización para una ilegalidad o una actuación ilegal de cualquier grupo.” El funcionario precisó que si la Fuerza Pública encuentra a Calarcá en flagrancia cometiendo un delito, incluido el uso privativo de las fuerzas militares, debe proceder a su captura de inmediato.
El ministro también delineó el camino institucional para reactivar la orden: la solicitud debe provenir de quien dirige la mesa de negociación, es decir, el Gobierno Nacional, y ser presentada ante la Fiscalía General de la Nación. Sin ese paso, la suspensión se mantiene vigente.
La discusión se intensificó por los hallazgos en los computadores incautados a Calarcá, que revelan crímenes, nexos con miembros del Ejército Nacional y de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). Con base en esa evidencia, la Fiscalía planteó la necesidad de reactivar las órdenes de captura.
Sánchez fue tajante al describir la naturaleza del grupo: “La disidencia de Calarcá es netamente narcotraficante” y “vive de las economías ilegales.” Para el ministro, esa estructura perdió cualquier contenido ideológico y opera como una organización de crimen organizado que, en sus palabras, “traicionan y le han jugado grave no al presidente, sino a Colombia.”






