El exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, salió en defensa del líder de la oposición, Iván Cepeda, frente a las críticas que ha generado su anuncio de promover la desobediencia civil si el gobierno del presidente electo, Abelardo de la Espriella, incumple las condiciones que planteó para reconocer su autoridad.
A través de su cuenta en la red social X, Carrillo insistió en que el mensaje de Cepeda fue explícito al hablar de una resistencia por vías no violentas y cuestionó a quienes han interpretado el anuncio como una invitación a alterar el orden público.
“Fue muy claro Iván Cepeda: ‘Desobediencia civil pacífica’. ¡Pacífica!”, escribió.
El exfuncionario también respondió a quienes han señalado que el llamado podría derivar en hechos de violencia. En ese contexto, aseguró que existe una contradicción entre esas críticas y el tono que, según él, mantuvo De la Espriella durante la campaña presidencial.
“Mientras el agente extranjero Abelardo de la Espriella básicamente está prometiendo destriparnos, meter tropas gringas y extraditar a Gustavo Petro, Iván emula a Gandhi, pero los violentos somos nosotros”, afirmó.
La referencia a “destriparnos” alude a expresiones y al discurso que, durante la campaña presidencial, atribuyeron distintos dirigentes del Pacto Histórico y sectores de izquierda a De la Espriella.
Sus críticos interpretaron que el entonces candidato planteó una confrontación frontal contra el proyecto político del petrismo, al anunciar que desmontaría sus principales reformas, impulsaría una estrecha cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad y promovería acciones judiciales contra integrantes del anterior gobierno.
Desde entonces, la expresión “destripar a la izquierda” quedó instalada en el debate político como una forma de resumir ese discurso de confrontación.
Las declaraciones de Carrillo se conocen después de que Iván Cepeda anunciara que emprenderá un camino de desobediencia civil pacífica y convocara a sus seguidores a desconocer, de manera pacífica, las órdenes de un eventual gobierno de De la Espriella si considera que este vulnera la soberanía nacional o deja de actuar como garante de la Constitución.





