Un lamentable hecho conmueve a la comunidad del municipio de Turbo, en el Urabá antioqueño. Un niño de apenas tres años, residente en la vereda Coldesa, perdió la vida luego de ingerir accidentalmente un veneno que estaba almacenado en una botella de gaseosa. El menor, confundido por la apariencia del envase, sufrió una intoxicación que resultó fatal pese a los esfuerzos médicos.
Según las primeras informaciones, el niño fue trasladado de urgencia a la Clínica Panamericana y posteriormente remitido a Medellín para recibir atención especializada. Sin embargo, el deterioro de su estado de salud fue irreversible y los médicos no lograron salvarle la vida. El caso ha generado consternación entre los habitantes de la región, donde es frecuente el uso de sustancias químicas para labores agrícolas.
La secretaria de Gobierno de Turbo, Marla Indira Fadul, alertó sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en los hogares y fincas para evitar tragedias similares. “Un menor de edad falleció presuntamente por envenenamiento. Es importante que estemos atentos y que mantengamos estos productos peligrosos fuera del alcance de los niños. Muchas veces tenemos la costumbre de envasar químicos en frascos de remedios o gaseosas, lo que incrementa el riesgo de accidentes”, señaló la funcionaria en diálogo con medios de comunicación.
Ante la gravedad del caso, la Administración Municipal emitió recomendaciones a la comunidad: conservar pesticidas, medicamentos y productos de limpieza en sus empaques originales con etiquetas visibles; evitar reenvasar sustancias tóxicas en envases de uso cotidiano; almacenar estos productos en lugares altos, cerrados con llave o candado; y enseñar a los niños, desde temprana edad, a reconocer que estas sustancias no son bebidas ni alimentos. Asimismo, se recordó la importancia de tener a la mano los números de emergencia de hospitales y autoridades para actuar con rapidez en caso de intoxicaciones.






