Colombia enfrenta un repunte alarmante de masacres durante 2026. Según cifras del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), reveladas por su director Leonardo González en entrevista con 6AM de W Radio, en lo corrido del año se han registrado 33 casos, el doble de los 15 reportados en el mismo periodo de 2025.
González explicó que la violencia ya no se concentra exclusivamente en zonas rurales o territorios históricamente golpeados por el conflicto armado. Ciudades como Barranquilla y su área metropolitana se han convertido en escenarios de disputa entre grupos ilegales como el Clan del Golfo, Los Costeños, Los Pepes y Nuevos Rastrojos, que buscan consolidar control territorial.
El caso más reciente ocurrió en Soledad, Atlántico, donde tres personas fueron asesinadas en un ataque sicarial en un espacio público, pese a que existían alertas tempranas emitidas por la Defensoría del Pueblo.
El director de Indepaz atribuyó el incremento a problemas que trascienden cualquier gobierno: disputas por narcotráfico, minería ilegal, extorsión, trata de migrantes y deforestación. “No es un problema coyuntural, sino estructural, que requiere una política de seguridad a largo plazo”, afirmó.
La minería ilegal ha cobrado protagonismo como fuente de financiación criminal, especialmente en el Bajo Cauca antioqueño y el nordeste del país, donde el alto precio internacional del oro intensifica las confrontaciones.
Un dato que preocupa especialmente: los jóvenes menores de 26 años representan la mayoría de víctimas en masacres y homicidios selectivos. “Se necesita una política de seguridad humana, preventiva, que acompañe a la juventud”, reclamó el analista.
Respecto a líderes sociales, los asesinatos bajaron de 56 a 33 en comparación con 2025, aunque la situación sigue siendo crítica en zonas como el Catatumbo.
González defendió los procesos de paz pese al panorama adverso: “Intentar la paz nunca va a ser un fracaso. Lo que se necesita es ajustar y fortalecer los procesos”.






