Más de 42.000 viviendas averiadas continúan bajo revisión ocho días después del terremoto que afectó varias ciudades del país, según el Informe Consolidado No. 33 de Asocapitales, elaborado con información reportada por las administraciones territoriales.
El balance, con corte al mediodía de este martes, contabiliza 3.010 viviendas completamente colapsadas y otras 42.208 con daños que todavía deben ser verificados. Las cifras corresponden a las cinco capitales que permanecen en alerta roja: Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y Armenia.
La evaluación de estos inmuebles representa uno de los principales desafíos de la emergencia, debido a que las autoridades deben determinar cuáles estructuras pueden volver a utilizarse y cuáles requieren restricciones de acceso o intervenciones adicionales.
Pereira concentra una parte importante de las afectaciones. La ciudad reporta 35.200 viviendas averiadas, cifra que continúa en proceso de verificación, además de 120.000 personas y 40.000 familias damnificadas.
En Cali, el registro territorial incluye 107 viviendas colapsadas y 800 averiadas. La capital del Valle también reporta 80.000 personas damnificadas y daños en infraestructura educativa, acueducto y suministro de energía.
Manizales contabiliza 1.402 viviendas colapsadas, también sujetas a verificación, y 3.993 averiadas. Armenia registra 164 inmuebles colapsados y 90 averiados, mientras que 80 edificios o bloques fueron declarados no habitables.
Quibdó presenta 1.337 viviendas colapsadas y otras 2.125 averiadas, además de afectaciones en 81 instituciones educativas y dos centros de salud.
Asocapitales plantea acelerar la llegada de ingenieros y arquitectos especializados para establecer las condiciones de habitabilidad de las edificaciones afectadas. La organización también considera necesario mantener maquinaria para retirar estructuras de manera segura y garantizar servicios esenciales durante la recuperación.
La evaluación de daños continuará mediante los procesos de Evaluación de Daños y Necesidades (EDAN) y el Registro Único de Damnificados (RUD), mientras las autoridades consolidan los datos territoriales para orientar la atención a las familias afectadas.





