Más de 1.000 familias permanecen damnificadas en Puerto Libertador debido a la emergencia invernal que azota el municipio cordobés desde hace tres meses, confirmó la alcaldesa encargada, María Camila Zúñiga.
La mandataria declaró alerta roja ante el inminente desbordamiento del río, mientras ocho barrios de la cabecera municipal continúan bajo amenaza por las lluvias que no cesan.
“Llevamos más de tres meses declarados en emergencia y no hemos podido salir de la misma debido a que el agua no da tregua”, explicó Zúñiga. Los habitantes afectados han perdido gran parte de sus enseres, mientras varios corregimientos y veredas enfrentan serios problemas de conectividad por el deterioro de caminos y puentes.
La crisis humanitaria se profundiza cada día. Las 1.000 familias damnificadas requieren atención inmediata, pero las capacidades locales se ven superadas por la magnitud de la emergencia. La administración municipal realiza gestiones constantes para mitigar la situación, sin embargo, reconoce que necesita apoyo externo urgente.
“Las lluvias no dan tregua y solos nos está quedando bastante difícil”, advirtió la alcaldesa al hacer un llamado desesperado al Gobierno Nacional. Zúñiga solicita intervención de todas las entidades gubernamentales para buscar “soluciones oportunas que dignifiquen la vida de nuestros habitantes”.
Puerto Libertador eleva su voz ante el Gobierno central buscando ayudas “grandes y oportunas” que permitan a la población salir de esta difícil situación.
El municipio lucha por ser escuchado mientras la emergencia invernal continúa afectando a miles de cordobeses que esperan respuesta institucional para superar esta crisis prolongada.




