Dos meses después de su captura en Caracas, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores comparecerán este jueves por segunda vez ante el juez federal Alvin Hellerstein en el Distrito Sur de Nueva York, en una audiencia que definirá si el proceso avanza hacia juicio o si prospera la estrategia de la defensa para desestimar los cargos.
Maduro enfrenta cuatro cargos: conspiración para cometer narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y posesión de armas. Flores responde a cargos similares vinculados al tráfico de cocaína y tenencia ilegal de armamento. En su primera audiencia, el exmandatario se declaró no culpable y se presentó ante el tribunal como un “prisionero de guerra”.
El nudo central de esta comparecencia es el dinero. Los abogados Barry Pollack y Mark Donnelly alegan que la oficina estadounidense de control de activos revocó las licencias que permitían usar fondos venezolanos para financiar la defensa, lo que a su juicio viola la Sexta Enmienda y priva a los acusados del derecho a elegir representación legal. La Fiscalía, por su parte, solicita al juez que prohíba compartir material probatorio con coacusados prófugos, entre ellos Diosdado Cabello y presuntos líderes del Tren de Aragua, argumentando riesgo real de represalias contra testigos en Venezuela.
El juicio formal, de celebrarse, no comenzaría antes de uno o dos años. Para entonces, Hellerstein tendría 94 años.






