Tras la erupción del volcán de lodo registrada en San Juan de Urabá, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) salió a aclarar la naturaleza del fenómeno y a precisar el alcance real de la amenaza para las comunidades de la región.
La entidad confirmó que este tipo de estructuras son “diferentes a los volcanes magmáticos, y sus erupciones son muy pequeñas en comparación con estos últimos”, un dato que cobra relevancia ante la alarma generada entre los habitantes del municipio antioqueño.
El SGC precisó que en la franja caribeña del país, entre Atlántico, Córdoba, Sucre, Bolívar y Antioquia, existen más de 100 volcanes de lodo y cientos de bocas adicionales que expulsan lodo sin conformar estructuras volcánicas.
Ante este panorama, la entidad reconoció que establecer un sistema de monitoreo individual para cada uno resulta inviable, dado que con frecuencia aparecen nuevas manifestaciones del fenómeno.
En cuanto a los riesgos reales, el organismo técnico señaló que la principal amenaza de estos volcanes se relaciona con el flujo de lodos hacia cultivos y viviendas, el agrietamiento del suelo y la posible explosividad del gas metano. Sin embargo, aclaró que los volcanes de lodo con eventos explosivos documentados en Colombia se ubican, en su mayoría, en zonas de baja densidad poblacional.
El SGC delimitó además su rol institucional: su función es entregar información geológica sobre lo ocurrido, mientras que la atención de la emergencia recae en las autoridades locales y regionales, coordinadas por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD.
La entidad llamó a la comunidad a seguir únicamente los canales oficiales del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo y anunció que informará oportunamente sobre cualquier novedad relacionada con este evento.




