El presidente Gustavo Petro encendió el debate sobre el estado del equipamiento militar colombiano tras el accidente del Hércules C-130 en Putumayo: calificó de “chatarra” los aviones de ese modelo donados por Estados Unidos a Colombia y cuestionó directamente al Gobierno de Iván Duque por haber recibido una aeronave que, a su juicio, no tenía condiciones para seguir operando.
“Hay que averiguar quién fue el contratista y por qué se le ocurrió a Duque comprar una chatarra”, escribió Petro en X, donde también mencionó al general Oviedo como alguien que “debe saber” lo ocurrido. El mandatario agregó que “un país no se defiende con chatarra y corruptos” y lamentó la muerte de militares en el siniestro.
Duque respondió de inmediato para corregir un dato central, el Hércules no fue una compra sino una donación de Estados Unidos, un mecanismo de cooperación histórica en defensa. “Esos aviones siguen operando con el mismo modelo en 50 países”, señaló el expresidente, quien también acusó a Petro de haber puesto en riesgo esa cooperación bilateral.
Petro no retrocedió. Replicó que Estados Unidos regala “lo que no les sirve” y que el mantenimiento de esos equipos termina costando más que adquirir una aeronave nueva. Para respaldar esa posición, reveló que desde el primer día de su gobierno solicitó comprar aviones nuevos o producirlos en Colombia, y que hace un año ordenó elaborar un Conpes para reemplazar los Hércules, los helicópteros y los fusiles, documento que según él no se ha ejecutado.
El presidente también defendió decisiones previas de su administración: afirmó haber reemplazado los Kfir de 50 años para evitar muertes de pilotos y haber optado por los aviones Gripen nuevos en lugar de F-16 de tercera mano, precisamente para evitar los altos costos de mantenimiento que, a su juicio, son el verdadero negocio detrás de los contratos militares con equipos obsoletos.
Petro anunció que el consejo de ministros abordará la modernización de las Fuerzas Armadas y explicará el letargo en su ejecución.






