“Laura”, la guerrillera que temía la asesinaran por una lata de atún

🔊 Escuchar noticia Agencia RPTV | La vida de la ex guerrillera “Laura” es hoy un remanso de paz, muy diferente de aquel hueco oscuro en el que se sumía en aquellos días cuando estaba bajo el mando de alias el ‘Boyaco’ uno de los más peligrosos y criminales jefes que tuvieron las Farc, dedicado a recaudar dinero de extorsiones para el frente 33, que operaba en el nororiente del país, en la zona del Catatumbo. De su jefe esperaba de todo, incluso de que algún día la mandara a fusilar sin fórmula de juicio, por cuenta de una lata de sardinas
11 años atrás

Agencia RPTV | La vida de la ex guerrillera “Laura” es hoy un remanso de paz, muy diferente de aquel hueco oscuro en el que se sumía en aquellos días cuando estaba bajo el mando de alias el ‘Boyaco’ uno de los más peligrosos y criminales jefes que tuvieron las Farc, dedicado a recaudar dinero de extorsiones para el frente 33, que operaba en el nororiente del país, en la zona del Catatumbo.

De su jefe esperaba de todo, incluso de que algún día la mandara a fusilar sin fórmula de juicio, por cuenta de una lata de sardinas que se perdiera en el economato del grupo adonde la llevaron siendo apenas una niña y del que solo pudo salir cuando cayó en manos de las autoridades.

La última vez que “Laura” vio a “El Boyaco” fue hace 5 años. El cabecilla yacía tirado boca arriba en la ladera de una de las montañas santandereanas.

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Acababa de ser abatido por fuerzas del ejército que en una operación envolvente, producto de labores de inteligencia, cazaron a este sujeto que sembraba el terror en esa zona del país, en la que a punta de extorsiones, secuestros y robos, hacía su ‘santa voluntad’.

Pero, un nutrido grupo de militares aerotransportados y por tierra le cayeron en la guarida al sanguinario jefe de las Farc que recibió multiples heridas de bala y murió desangrado, luego de enfrentarse a tiros con lo uniformados

Terminaban los días de un guerrillero a quien la vida de sus secuestrados le importaba tanto como la de uno de sus subalternos si se robaba una lata de sardina.

Por esas cosas de la guerrillera cayó en ese operativo. Arrepentida y presa del pánico, la subieron en un helicóptero para colocarla a disposición judicial.

Pensó de todo, que la iban a torturar, que la iban violar, que la iban a desaparecer pero nada de eso ocurrió.

Las fuerzas del orden cumplieron estrictamente los protocolos y le salvaguardaron la vida y, por el contrario, la ayudaron para que se volviera una importante colaboradora del ejército.

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Y esa colaboración efectiva le dio al ejército la posibilidad real y tangible de encontrar caletas llenas de dinero, armamentos, explosivos y todo un largo etcétera de elementos que utilizaba su frente para delinquir y, entre otras cosas, someter al miedo y el terror a los pobladores honrados de su zona de influencia, los cuales con solo oír el nombre de “El Boyaco” casi que se daban por vencidos debido a la inhumanidad que solía mostrar este guerrillero.

Así pudo acogerse a un plan de protección y un lustro después, hoy, “Laura”, tiene ya una hija, convive con un enfermero y no cambia su vida ni por todo el oro del mundo. Sabe que su nueva vida fue un regalo que le dio la suerte y la ayuda sincera que le brindaron los militares a quienes también ella dio una mano. Unas por otras…