La FIFA tomó una decisión que cerrará un capítulo sonoro del fútbol mundial: las vuvuzelas no tendrán lugar en ninguno de los estadios que albergarán el Mundial 2026, torneo que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio en sedes de Estados Unidos, Canadá y México.
El organismo rector del fútbol internacional incluyó las populares trompetas de plástico en su código de conducta oficial para el torneo, ubicándolas en la misma lista negra que los rayos láser, los punteros y las botellas de agua de plástico, todos considerados elementos de riesgo para la seguridad dentro de los recintos deportivos.
Las vuvuzelas alcanzaron fama mundial durante el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando su sonido grave y continuo, frecuentemente comparado con el zumbido de un enjambre de abejas, se convirtió en el sello sonoro del torneo, aunque también en fuente de quejas generalizadas entre jugadores, aficionados y televisoras de todo el mundo. Reaparecieron en Rusia 2018, donde aficionados iraníes las utilizaron con frecuencia, volviendo a despertar el rechazo de propios y extraños.
Las razones detrás de la prohibición van más allá de lo auditivo. Además del riesgo de que sean utilizadas como arma dentro de los estadios, un estudio realizado en 2010 advirtió que las microgotas expulsadas al soplar una vuvuzela pueden mantener en el aire gérmenes de enfermedades respiratorias como la gripe y el resfriado común durante varias horas, convirtiéndolas en un potencial vector de contagio en espacios masivos y cerrados.
Con esta medida, la FIFA apuesta por un ambiente de tribuna más seguro, sin renunciar a la pasión que caracteriza a la fiesta del fútbol mundial.







