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Se conocen nuevos detalles del atraco en el que murió el niño Samuel

Alias “Leo” tenía una deuda de al rededor $1 millón de pesos y decidió salir a robar para pagar ese dinero, en el camino le quitó la vida al inocente pequeño.


Montería. Leonardo Aviléz, confeso homicida del niño Samuel Vertel Calle, narró a la Fiscalía los hechos que lo llevaron a cometer el atraco en el que murió el niño Samuel Vertel Calle al recibir un impacto de bala del delincuente.

Alias “Leo” tenía una deuda de al rededor $1 millón de pesos por deber tres meses de arriendo, equivalentes a $750 mil pesos y $250 mil pesos en servicios públicos, según detalló a la Fiscalía.

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Durante el procedimiento judicial, la Fiscalía reconstruyó la ocurrencia de los hechos con la ayuda de los investigadores del Grupo de Seguridad Ciudadana de la Sijín de la Policía, quienes recopilaron las pruebas de rigor.

El verdugo admitió ante la Fiscalía que antes de cometer el robo, estaba muy preocupado porque le habían mandado a desocupar la casa donde residía, en el barrio El Paraíso, junto a su esposa y sus dos hijos, por no estar al día en el pago de arriendo y servicios.

Para cometer el ilícito prestó una moto y alquiló el arma de fuego con la que posteriormente acabó con la vida del risueño Samuel.

Luego, salió a la calle para cazar a su presa.

“Fui a prestar una moto donde un amigo, le dije que iba a trabajar de mototaxista. Él no sabía lo que yo planeaba. Después fui donde otro amigo que alquila armas y le pedí que me prestara una para salir a hacer un ‘roleteo’, es decir, un robo”, explicó en su declaración Avilez Jerónimo.

Según lo narrado, Avilez recorrió en la moto las calles del barrio Cantaclaro, en el sur de la ciudad; se dirigió hacia la zona de la Terminal de Transportes, siguió hacia la calle 41 y posteriormente bajó por la carrera 4, donde divisó a una mujer que le llamó la atención.

“Vi a una mujer (la mamá de Samuel), que barría en las afueras de un almacén. Ella tenía una cadena de oro que me llamó la atención”, dijo en su relato el hombre.

La Fiscalía en su intervención asegura que Leonardo Avilez llegó al almacén haciéndose pasar como un cliente, y preguntó por un repuesto, mientras hacía inteligencia a sus víctimas.

Según el Fiscal del caso, tras salir del almacén Avilez se reunió con un cómplice en la calle 41 con carrera 9 y desde allí coordinaron lo que iban a hacer.

Minutos después regresó el ‘cliente’…

“Al poco rato regresó el muchacho que había llegado primero al almacén. Junto con él, llegó otro sujeto en otra moto. Yo pensé que era un mecánico. El sujeto enseguida sacó un arma y me apuntó, me tiró al piso, me quitó las prendas y el celular de alta gama”, narra Amín Vertel, padre del menor asesinado, pensionado de la Policía desde hace 5 años, y dueño del almacén donde ocurrieron los hechos desde hace 10.

“Me dijo, quédate quieto que yo no hago nada. Y me trataba de quitar el anillo, pero como no me salía, me dijo que me lo iba a ‘estallar’, entonces yo entendí que me iba a disparar y le dije que me lo quitaba yo mismo. Luego me dice que lo lleve donde está mi esposa para quitarle la cadena”, narró el padre, cuyo sentimiento de dolor quedó reseñado en la denuncia de la Fiscalía.

En ese momento la mujer salía del baño con el niño Samuel, a pocos metros, la penúltima hija del hogar, una niña de 9 años, jugaba en el computador de la oficina.

La suerte en contra

Amín Vertel conserva la agilidad obtenida en sus años de Policía. Sin embargo, nada pudo hacer pues las armas a las que acudió no respondieron a órdenes de sus manos.

“(…) En ese momento mi esposa se estaba quitando la cadena cuando el sujeto se la arrebató fuerte y le sacó un cuchillo, entonces yo traté de agarrar una varilla pero se me cayó de las manos. Mi esposa me pasó la pistola que yo tengo para mi defensa personal y la accioné varias veces pero no disparó”, explica contrariado el policía pensionado.

Aunque no sonó el cañón, el movimiento ahuyentó a los ladrones, especialmente a Leonardo Avilez, quien en su huida disparó dos veces. Cada ladrón abordó su moto y huyó.

Una de las balas fue hallada por los investigadores en la vitrina del almacén. La otra, se incrustó en el mentón del niño y se le alojó en su cerebro. El acta de defunción fue firmada minutos después en una clínica de la ciudad donde intentaron reanimarlo.

Desde ese momento se desató una serie de operativos que permitió el hallazgo del arma, la captura de Doiver Martínez, en el barrio El Paraíso, y posteriormente la entrega de Leonardo Avilez en la urbanización La Gloria tras la presión de los medios y de las autoridades.

Las labores de búsqueda continúan en la ciudad para dar con el tercer involucrado en este hecho que enlutó a la capital de Córdoba.

En tanto, Aviléz, quien no aceptó los cargos por homicidio agravado, se mantiene en aseguramiento preventivo en la cárcel Las Mercedes de Montería.



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