Las declaraciones del senador y candidato presidencial Iván Cepeda sobre Antioquia generaron una ola de críticas y defensas cruzadas a pocas semanas de la primera vuelta electoral.
El congresista del Pacto Histórico afirmó en su programa de gobierno 2026-2030 que el departamento “se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado”. Estas palabras replicaron lo dicho el pasado 12 de febrero durante su único evento en Medellín, realizado en el parque Berrío.
Los gremios económicos respondieron rápidamente. Proantioquia resaltó el trabajo conjunto entre sectores públicos, privados y académicos, mientras el Comité Intergremial advirtió que “los ataques infundados llenos de odio y resentimiento no nos intimidarán”.
El gobernador Andrés Julián Rendón rechazó las afirmaciones y destacó que Antioquia ha sido “cuna de la industrialización” y tierra de ciencia, empresa e innovación. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, calificó como injusto “reducir esta tierra a estigmas” ignorando a millones de trabajadores víctimas del narcotráfico.
Desde la oposición, la candidata Paloma Valencia recordó el sufrimiento causado por las guerrillas en el departamento, cuestionando la postura de Cepeda frente a grupos armados. Abelardo de La Espriella defendió a Antioquia como “cuna del trabajo” y criticó duramente al senador.
El presidente Gustavo Petro salió en defensa de su correligionario mediante mensajes en X, donde responsabilizó al narcoparamilitarismo de las masacres en la región. El mandatario afirmó que 200.000 colombianos fueron asesinados durante la expansión paramilitar, fenómeno que atribuyó al gobierno del entonces gobernador Álvaro Uribe Vélez.
Cepeda aseguró que sus palabras fueron tergiversadas, pero la polémica mantiene divididas las opiniones en plena recta final de la campaña presidencial.





