El nuevo Líder Supremo de la República Islámica de Irán, Mojtaba Jamenei, abrió su mandato con una amenaza directa a la estabilidad energética global, afirmó que bloquear el Estrecho de Ormuz es una medida imprescindible si la situación de guerra que vive el país no cesa.
La declaración llegó en su primer discurso público tras ser elegido por la Asamblea de Expertos para suceder a su padre, el ayatolá Alí Jamenei.
La advertencia sobre el Estrecho de Ormuz, no es menor, por ese corredor marítimo transita aproximadamente el 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, lo que convierte cualquier bloqueo en una crisis energética de consecuencias inmediatas para Europa, Asia y Estados Unidos.
En el mismo discurso, el nuevo líder iraní reveló que Irán ya realizó estudios para abrir nuevos frentes militares en zonas donde, a su juicio, el enemigo tiene poca experiencia y resultará extremadamente vulnerable. No especificó geografías, pero el mensaje apuntó con claridad a una estrategia de escalada calculada.
Mojtaba Jamenei también lanzó una advertencia explícita a los países vecinos que albergan bases militares estadounidenses. Les dijo que Irán atacará esas instalaciones directamente, sin que eso implique una declaración de guerra contra el país anfitrión, y los instó a cerrar esas bases cuanto antes. Irán comparte fronteras terrestres o marítimas con quince países, varios de ellos con acuerdos de defensa activos con Washington.
El nuevo Líder Supremo asumió el cargo con un tono marcadamente combativo, pero también con un componente personal revelador, reconoció que la guerra le costó a su propia familia la vida de su esposa, su hermana, el hijo de esta y el esposo de otra hermana.
La transición en el liderazgo iraní ocurre en medio de un conflicto activo con múltiples frentes regionales abiertos, lo que convierte cada declaración del nuevo líder en una señal que los gobiernos occidentales y los mercados globales siguen con atención máxima.





