El robo a la Joyería Mazal, que dejó pérdidas estimadas en $1.800 millones entre piezas de oro y efectivo, llevó a los investigadores a examinar posibles conexiones con organizaciones criminales que operan en Bucaramanga y Barranquilla.
La Policía también mantiene abiertas otras líneas de investigación para establecer quiénes participaron en el asalto y dónde se encuentran.
Las grabaciones de seguridad permitieron reconstruir parte del desplazamiento del vehículo utilizado para escapar. Según los registros, el automotor habría transitado por Mocarí y Garzones, con un posible paso posterior hacia la vereda El Sabanal, en la zona rural de Montería.
Precisamente, unidades de la Policía Metropolitana realizaron recorridos durante la noche del lunes y las primeras horas de este martes en ese sector. Los uniformados buscan establecer si los sospechosos utilizaron ese lugar como escondite temporal después del hurto.
El análisis de las imágenes también permitió identificar a cuatro hombres que habrían intervenido en el asalto. Dos utilizaron vestimenta de la Unidad Nacional de Protección (UNP), otro llevaba prendas del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), mientras que el cuarto tenía una apariencia asociada a la actividad ganadera.
Aunque Bucaramanga y Barranquilla concentran parte de las indagaciones por las similitudes con otros asaltos armados en los que los delincuentes utilizan disfraces, los investigadores también examinan posibles vínculos con estructuras que operan en Sincelejo, Cartagena y Cúcuta.
La Policía de estas tres ciudades recibió alertas y aumentó los controles en los corredores viales de salida. En Montería, entretanto, los uniformados mantienen vigilancia sobre los principales accesos y rutas de evacuación ante la posibilidad de que los sospechosos continúen dentro del área urbana.
Los investigadores avanzan en la revisión de los elementos recopilados para determinar la identidad de los responsables y esclarecer las circunstancias del robo.





