El asesinato del docente jubilado Godofredo Olascuaga, ocurrido el 12 de marzo en el barrio El Noval de Cereté, habría sido cometido por alguien de su entorno cercano, según apunta la investigación de las autoridades.
El coronel Héctor Ruiz Arias, comandante de la Policía Metropolitana, descartó el robo como motivación del crimen. Los elementos probatorios recolectados orientan hacia un homicidio planificado.
La esposa del educador encontró su cuerpo sin vida al mediodía en una de las habitaciones. El hombre presentaba una lesión contundente en la cabeza que inicialmente sugería una caída accidental.
Sin embargo, los análisis forenses determinaron que la víctima no cayó por su propia altura. El patrón de la herida indica que alguien lo golpeó deliberadamente.
La escena del crimen aporta indicios reveladores. Los investigadores no hallaron señales de forcejeo ni daños en puertas o ventanas del inmueble, lo cual descarta un ingreso violento al domicilio.
El ataque inició en el baño, donde quedó registrado un charco de sangre. Posteriormente arrastraron al profesor hasta el cuarto donde finalmente lo abandonaron. Allí los agentes encontraron un armario abierto, lo que sugiere que el agresor buscaba algo específico.
“Es una persona conocida, allegada o familiar, lo cual le dio confianza a la víctima para poderla dejar ingresar a su casa”, explicó el comandante policial.
Las autoridades trabajan en estrecha coordinación con la Fiscalía General de la Nación para identificar al responsable. La línea investigativa se concentra en el círculo íntimo del educador.
El coronel Ruiz Arias evitó revelar si algún familiar, amigo o conocido ya figura como sospechoso principal. Las diligencias continúan bajo reserva mientras se recaudan más pruebas que permitan esclarecer quién asesinó al docente pensionado.






