La misión de los investigadores era “determinar la autenticidad del audio y el video almacenado en medio magnético tipo USB entregado a la corte”. Es decir, que la Corte Suprema nunca tuvo el famoso reloj, sino una USB que entregó Deyanira con esa información y en el estudio demostraron que el nombre del archivo fue cambiado.
Fonoaudiólogos e ingenieros de sonido realizaron el análisis del audio y video arrojando que hay un “65% de probabilidad de existir falsificaciones en el audio”. Este, dado el análisis que se hizo de la interrupción de frecuencias constantes en la grabación, que los expertos llaman “signos de falsificación”.
Así, los técnicos concluyen que “se permite establecer la existencia de un fragmento donde el video y el audio no guarda la continuidad del evento grabado”. Esto se determina especialmente en el minuto 7:45 de la grabación. Tres expertos peritos judiciales firman el documento.
La reunión entre cadena Monsalve y el abogado Romero duró más de 40 minutos, sin embargo, la grabación fue de algo más de 25 minutos, esto según el fiscal del caso porque Monsalve solo empezó a grabar la reunión después de ir al baño y acomodar el reloj para iniciar la grabación.
“Se inicia a las 4:08 y se extiende a las 4:17:45 teniendo tiempo de duración ya los cuatro de 13 minutos y 37 segundos… La reunión global de ese 22 de febrero del 2018 desde cuando Monsalve dice que se dio inicio a la grabación por intermedio de sus grabadoras hasta el fin de la misma, es de 25 minutos y 58 segundos discriminados como lo he dicho de la siguiente manera: reunión de Monsalve con Romero y Cadena de 12 minutos y 20 segundos y la reunión cuando ya se le unió Pardo Hasche de 13 minutos y 37 segundos para un total de 25 minutos y 58 segundos“, dijo el fiscal en esa audiencia.
La versión original resultó no ser tal como ella la había presentado.





