El presidente Gustavo Petro se sentó este jueves con los principales representantes del sistema financiero colombiano en la Casa de Nariño para buscar una salida negociada que permita evitar las inversiones forzosas que el mandatario anunció en consejo de ministros.
La reunión, que se extendió por más de dos horas, contó con la presencia del ministro de Hacienda, Germán Ávila; el superintendente financiero, César Ferrari; el presidente de Asobancaria, Jhonatan Malagón; y los presidentes de Davivienda, Bancolombia, Banco de Bogotá, Caja Social y BBVA.
Los banqueros salieron de la Casa de Nariño sin entregar declaraciones, en cumplimiento de un acuerdo de silencio pactado con el Gobierno. Sin embargo, fuentes del sector confirmaron que ambas partes trabajan en la construcción de un mecanismo similar al ‘Pacto por el Crédito’, iniciativa que en su momento impulsó la hoy embajadora Laura Sarabia y que buscaba canalizar cerca de 55 billones de pesos hacia créditos productivos.
El mandatario precisó los ejes de la conversación con el sector financiero. Según explicó, la reunión abordó el regreso al país del ahorro de los trabajadores colombianos que está depositado en el exterior, la libertad que tienen los trabajadores para trasladar sus ahorros al fondo de su elección hasta el 16 de julio, y la forma de estructurar conjuntamente una política de crédito sin tasa de interés dirigida a las zonas declaradas como zonas de desastre, con el fin de reimpulsar la producción en esos territorios.
El propio presidente fue enfático al señalar que ese pacto no cumplió sus objetivos y que incluso se sintió engañado con los resultados. Ese antecedente marca el tono de las actuales negociaciones, en las que los equipos técnicos del Gobierno y de la banca buscan un esquema distinto que genere confianza en ambas partes.
La oposición del sector financiero a las inversiones forzosas tiene respaldo en números. Jhonatan Malagón explicó en Blu Radio que retirar el 5% de los depósitos para que el Gobierno los administre reduciría los fondos disponibles para la economía y presionaría al alza las tasas de interés entre 0,5 y 1 punto porcentual, lo que terminaría afectando directamente el bolsillo de los colombianos que necesitan crédito.
Las negociaciones continúan. El próximo lunes está programada una nueva reunión entre el sector bancario y el ministro Germán Ávila para seguir construyendo el acuerdo que ambas partes esperan anunciar antes de que las inversiones forzosas entren en vigor.





