El decreto 1337 permitió al Ministerio de Hacienda tomar el control total del Fondo para el Desarrollo de la Infraestructura (Fondes), que resguarda más de 4 billones de pesos del dinero obtenido por la venta de Isagén.
La nueva normativa acabó con el modelo de administración conjunta que operaba desde la creación del fondo.
Hasta ahora, la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) manejaba estos recursos junto con el Banco Mundial y el banco Sumitomo, socios del Estado colombiano en esa entidad.
Las tres partes evaluaban y aprobaban en conjunto cada proyecto de infraestructura que recibiría financiación, especialmente aquellos megaproyectos que requerían apoyo para su cierre financiero.
Del total del patrimonio del Fondes, 1.6 billones de pesos están disponibles en activos líquidos que pueden convertirse rápidamente en efectivo, mientras el resto permanece en diferentes inversiones. Con el nuevo esquema, será directamente el Ejecutivo quien determine cómo y dónde se utilizarán esos dineros.
Para Anif, el cambio normativo representa un retroceso en la gestión de estos recursos públicos. El centro de análisis económico advirtió que desaparece un mecanismo de evaluación técnica necesario para garantizar inversiones adecuadas.
“Esta modificación elimina el filtro técnico que aportaba la FDN y aumenta el riesgo de que el Fondes se convierta en una bolsa de recursos para cubrir necesidades fiscales del Gobierno, en un contexto de déficit creciente”, alertó la entidad.
El Gobierno ya tiene definidos algunos destinos para el fondo. Entre ellos destaca un programa de entrega masiva de paneles solares en todo el país.
La modificación despertó cuestionamientos sobre concentrar en una sola cartera ministerial el manejo de un patrimonio tan grande, eliminando la participación de organismos internacionales que aportaban visión técnica independiente en las decisiones de inversión.





