Las tensiones entre el presidente Gustavo Petro y el precandidato presidencial Carlos Caicedo alcanzaron su punto de quiebre. El líder de Fuerza Ciudadana convocó este martes a una rueda de prensa para anunciar el: “rompimiento de relaciones y retiro del respaldo al presidente Petro tras declaraciones en el Consejo de Ministros”.
El anuncio se produce apenas dos días después de que Margarita Guerra, candidata respaldada por Caicedo, arrasara en las elecciones atípicas a la Gobernación del Magdalena con el 57% de los votos, derrotando a Rafael Noya, quien contaba con el apoyo de sectores del Pacto Histórico, Cambio Radical y el Centro Democrático.

El detonante: las palabras de Petro
Durante el Consejo de Ministros realizado la noche del pasado martes, el jefe de Estado dirigió duras críticas indirectas hacia Caicedo al referirse a los resultados electorales en Magdalena.
El mandatario afirmó que el triunfo de Guerra representa la victoria de la “política tradicional de Santa Marta” y calificó el resultado como un fuerte retroceso para las fuerzas progresistas del país.
Las declaraciones presidenciales cayeron como un balde de agua fría en el equipo de Caicedo, quien apenas horas antes había celebrado junto a miles de seguidores lo que llamó “un triunfo histórico y popular” en las calles de Santa Marta.
“Esta credencial representa la voluntad libre y valiente de 189.652 ciudadanos que eligieron dignidad, futuro y cambio”, escribió Caicedo en su cuenta de X.
Una izquierda fracturada

El exgobernador del Magdalena no ocultó su molestia al señalar que enfrentaron una coalición inusual donde convergieron “la extrema derecha del Centro Democrático, Cambio Radical y la cúpula del Pacto Histórico”, además de denunciar intimidación de grupos armados y compra de votos por parte de sus opositores.
“Ni la compra de votos, ni la intimidación de grupos armados, ni la campaña de odio de los traidores del pueblo pudieron quebrar la determinación del Magdalena”, enfatizó el líder político, quien advirtió que las presiones contra la voluntad popular no cesarán.
La ruptura entre Caicedo y Petro evidencia una profunda fractura al interior de la izquierda colombiana. Ambos líderes compartieron tarima en 2018 durante la consulta presidencial progresista, donde Petro resultó ganador y Caicedo quedó en segundo lugar. Sin embargo, los caminos se han distanciado progresivamente.
Este no es el primer desencuentro público entre ambos dirigentes. A principios de noviembre, Caicedo protagonizó un cruce con el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, quien salió en defensa del Gobierno Nacional.
En esa ocasión, el exgobernador magdalenense sostuvo que el presidente “le incumplió a las regiones” y aseguró que su proyecto representa una izquierda “distinta” a la del actual gobierno.
“Si su intención es hacer política electoral, hágalo con libertad, pero con coherencia. No utilice la visibilidad institucional para lanzar ataques partidistas”, respondió entonces Caicedo al ministro Sanguino, quien lo acusó de atacar al Gobierno con cálculos electorales.
El poder electoral del “caicedismo”

Los resultados del pasado domingo demostraron que Caicedo mantiene un importante caudal electoral en el Magdalena. Margarita Guerra, una abogada de 39 años nacida en Fundación y prácticamente desconocida en la escena política hasta hace tres años, obtuvo 189.652 votos frente a los 124.000 de su contendor más cercano.
Noya, el candidato derrotado, había sido parte de Fuerza Ciudadana y llegó a la Asamblea Departamental como primer renglón de una lista donde Guerra iba de segunda en las elecciones de 2023. Su posterior ruptura con Caicedo y alianza con el Pacto Histórico no fueron suficientes para vencer al movimiento naranja.






