Quienes vuelven a sus viviendas en el barrio El Dorado, margen izquierda de Montería, han encontrado un barrio irreconocible: calles convertidas en depósitos de escombros domésticos, esquinas tapizadas de colchones podridos, camas rotas, escaparates destruidos y todo tipo de enseres que el agua inutilizó sin remedio.
La empresa Urbaser adelanta labores de recolección, pero la lluvia que no cesa complica cada palada. La basura acumulada ya genera olores insoportables y una crisis sanitaria que los propios vecinos describen como urgente.
Samy Cillac, residente del sector, lleva dos días de regreso en su casa tras refugiarse donde una hermana. Perdió camas, colchones y muebles, y asegura no haber recibido ningún tipo de asistencia institucional.
Por su parte, María Luisa Ramos Tordecilla, madre de cinco niñas y en estado de embarazo, regresó del albergue instalado frente al Coliseo para encontrar su hogar devastado. Duerme con sus hijas sobre colchonetas en el piso y asegura que tampoco ha recibido ayuda.
El panorama se repite casa por casa en la calle 23 con 13A y sus alrededores: familias que regresan sin tener dónde sentarse, sin cama, sin enseres, y con la humedad incrustada en las paredes.




