Una sola frase del pronunciamiento que Claudia López publicó este domingo en sus redes sociales concentra el debate político del día: “Es posible que Paloma no sea más que el mismo pasado de Uribe.” Leída con cuidado, esa construcción gramatical revela más de lo que aparenta.
La candidata presidencial del movimiento Imparables no afirmó que Valencia sea el pasado uribista. Lo dejó en el terreno de la duda con un “es posible que”, una concesión deliberada que contrasta con el trato que le dio en el mismo texto a Iván Cepeda: “Si Cepeda es el mismo presente de Petro, tampoco nos espera nada mucho mejor.” A uno lo cuestiona. Al otro lo equipara directamente con un Gobierno al que acusa de gobernar con “abusadores, machistas y corruptos”.
La asimetría no es menor. López ya había dejado abierta esa puerta en una entrevista reciente con el periodista Daniel Samper, donde no descartó respaldar a Valencia en una eventual segunda vuelta, mientras sí descartó de plano votar por Cepeda o por Abelardo de la Espriella.
En el mismo pronunciamiento, la exalcaldesa de Bogotá reiteró que su lucha es resistir lo que denomina una “falsa dicotomía” entre uribismo y petrismo, y convocó especialmente al voto femenino bajo la consigna de que Colombia necesita “una nueva historia”.
Las encuestas más recientes ubican a Cepeda liderando con el 37,5 % de intención de voto, seguido de De la Espriella con el 20,2 % y Valencia con el 19,9 %, en empate técnico.
López figura con el 2,3 %, lo que hace estratégicamente relevante hacia dónde orientaría su capital político si no avanza a la segunda vuelta del 31 de mayo.






