Empresas Públicas de Medellín (EPM) salió a defender la operación de Hidroituango luego de que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) le notificara formalmente el 30 de marzo de 2026 la apertura de un proceso sancionatorio por presuntos incumplimientos en el manejo de caudales y la gestión ambiental del embalse.
La empresa sustentó su defensa en la Resolución 2306 de 2019, norma que rige el manejo del embalse durante contingencias climáticas. Voceros de EPM fueron directos: “Los niveles de entrada y salida del embalse son reportados en tiempo real a la ANLA. Existe un seguimiento permanente que no permite espacio a la improvisación.”
El gerente de Hidroituango, John Maya Salazar, amplió la explicación sobre el sistema de monitoreo. Según el directivo, el seguimiento no se limita al entorno inmediato de la presa, sino que abarca toda la cuenca del río Cauca. Gracias a ese modelo de predicción, que monitorea puntos estratégicos como La Virginia, Risaralda, EPM puede anticiparse a las crecientes con una ventana de hasta 40 horas. “Con ese intervalo de tiempo, tomamos decisiones para que las poblaciones no sientan el impacto de las crecientes”, puntualizó Salazar.
Como ejemplo concreto, la empresa recordó que el 11 de abril de 2025 el proyecto logró mitigar un caudal de 5.000 metros cúbicos por segundo, evitando inundaciones aguas abajo.
Sobre la controversia por la cota del embalse, EPM aclaró que opera actualmente cerca de los 409 metros sobre el nivel del mar por restricciones ambientales, no estructurales. Para elevar ese nivel y optimizar la generación de energía, la empresa espera que la ANLA autorice la remoción de cobertura vegetal en zonas pendientes.
Tras ser notificada del proceso sancionatorio, EPM prepara sus descargos técnicos y jurídicos dentro de los términos de ley, confiada en que las pruebas demostrarán que su operación cumple la normativa vigente.






