La capital cordobesa emerge como uno de los principales escenarios de biodiversidad urbana del Caribe colombiano. Registros recientes de plataformas de ciencia ciudadana y reportes ambientales revelan que más de 90 especies de aves habitan parques, corredores verdes y sectores ribereños de Montería, con especial concentración en la Ronda del Sinú.
El mayor número de avistamientos se ubica en este parque lineal, que combina árboles nativos, áreas húmedas y senderos peatonales. Allí, observadores han documentado desde pequeñas aves de jardín hasta especies asociadas a cuerpos de agua.
Estas cifras, recopiladas por iniciativas como iNaturalist y eBird, muestran que la fauna aviar urbana se mantiene activa incluso en zonas con alta presencia humana.
Entre las especies más frecuentes aparecen la María Mulata (Columbina talpacoti), aves de canto adaptadas a espacios abiertos y diferentes tipos de garzas que utilizan los bordes del río como áreas de alimentación.
Loros, periquitos, canarios y el cucarachero (Campylorhynchus chiapensis) también figuran en los registros, atraídos por los árboles frutales y la cobertura vegetal que ofrece la ciudad.
Los datos disponibles indican que la Ronda del Sinú no solo funciona como un espacio recreativo, sino también como un corredor ecológico. En este entorno, las aves encuentran refugio, agua y alimento, factores que facilitan su permanencia y reproducción. Además, los humedales cercanos al área urbana amplían el abanico de especies observadas, incluidas algunas migratorias.
Especialistas en biodiversidad urbana destacan que estos resultados se deben a la combinación de vegetación, conectividad ecológica y participación ciudadana. Las observaciones compartidas por aficionados y expertos han permitido construir una radiografía más precisa de la riqueza natural de Montería.
Con estos registros, la ciudad fortalece su imagen como un punto clave para el avistamiento de aves en el Caribe colombiano.





