El Chamo fue un muchacho menor de 30 años que trabajó en un emprendimiento de mi familia hasta hace dos años. Le tomé aprecio por los cojones que tenía para laborar los 7 días de la semana sin descanso. No aceptaba reposar; pocas veces lo hizo por enfermedad. Me conmovió su triste historia de vida, la forma como dejó a sus seres queridos para venirse solo a ganar la vida y enviar lo que pudiera a los familiares que se quedaron atrincherados en el régimen despiadado de Venezuela.
Nacido en el Estado de Táchira, El Chamo, después de seis meses, mandó por su mujer y tres hijos. La plata nunca le alcanzaba, pero me decía que aun así vivían mejor que en su pueblo natal. Permanecía mudándose de casa buscando lo más barato; era un nómada. Uno de sus hijos menores tendría una enfermedad bastante compleja. En una ocasión, sentado debajo de un almendro para solventar el sol incendiario, me dijo: —Patrón, algún día vamos a regresar a nuestro país. Aquí nos han tratado bien, pero yo quiero estar allá, eso sí, cuando salgan esos bárbaros del poder.
La familia del Chamo tenía una panadería que estuvo vigente 15 años. La crisis económica los obligó a cerrar y les tocó repartirse cada hermano con su núcleo familiar a nuevos horizontes en Colombia, Perú y Brasil.
A raíz de la captura del dictador Nicolás Maduro el pasado 2 de enero, muchos han sido los comentarios, análisis y reacciones de todo tipo. Válidos todos según la perspectiva de cada quien, pero me llamó mucho la atención cómo algunos tratan de defender el régimen chavista, con el cuento de la “ilegalidad e invasión del gobierno estadounidense” para llevarse al tirano. Me pregunto, ¿había alguna forma distinta de que este engendro del mal lograse dejar el poder? Ahí se hubiese atrincherado y se envejecía burlando toda negociación y perpetuándose en el poder. Lo había hecho en casos anteriores, solo que en esta ocasión jugó con quien no debía. Me llama más la atención que quienes defienden a Maduro son defensores de derechos humanos, pacifistas, activistas y, aún peor, gestores culturales. Todos desde el lado colombiano.
Vale la pena recordar a todos estos defensores del régimen que en los 26 años que han estado mancillados en el poder, han ocasionado un profundo deterioro económico y de libertad que ha afectado directamente a los actores culturales, infraestructura del sector y el acceso de consumo de la sociedad al ecosistema cultural. El respaldo privado, la autonomía administrativa y la falta de financiamiento que ostentaban gloriosamente museos y fundaciones artísticas, pasaron al control del Estado. Condiciones precarias para los trabajadores y hacedores de arte, más el decaimiento de edificaciones, conllevaron a la insubsistencia del universo cultural en un país que, con cuyos recursos bien administrados, podría ser potencia cultural en el hemisferio a causa de todo el talento que emerge y se prolifera en su tierra.
El régimen, con sus políticas dictatoriales y represivas, mermó la producción artística nacional, el ecosistema creativo y sobre todo la libertad de expresión artística. Imposible ejercer arte político u humor político; eso podría llevar a quienes lo ejercieran no solo al maltrato físico, sino también a ser encarcelados. El veto, la persecución y prohibición con líderes del gremio ha erupcionado en masivas migraciones de profesionales del arte venezolano a mostrar sus habilidades no en museos y auditorios, sino a sol y lluvia en las calles y semáforos del continente latinoamericano.
La mayor diáspora del continente americano se ha proporcionado desde que Chávez y Maduro dirigieron la nación petrolera. Durante los 26 años de sus nefastos gobiernos, migraron aproximadamente 8 millones de personas. Diseñadores, músicos, actores, artistas plásticos y demás miembros de este sector creativo, han tenido que refugiarse en países de América Latina y el Caribe, y una fracción relevante buscó el sueño americano.
Más de 400 medios de comunicación cerrados (la mayoría emisoras de radio) en la era Chávez-Maduro y 374 periodistas en el exilio (otros encarcelados), según datos de la ONG Espacio Público y del Colegio Nacional de Periodistas (CNP). Medios donde el arte y la cultura tenían una visibilidad enorme. Con la no renovación de la concesión para RCTV en 2007, la mayor plataforma cultural para el entretenimiento con las mejores producciones que se vendían a nivel internacional, terminó la caída del castillo de naipe, dejando sola en el mercado a Venevisión, canal que años después quedaría reducido en su gran parte debido a la crisis económica del vecino país.
En cuanto a detenciones arbitrarias y políticas, según la organización Foro Penal y otras organizaciones de derechos humanos, sustentaban hasta finales de 2025 más de mil presos políticos. Muchos artistas que protestaron de forma pacífica, expresando inconformismo con su arte en manifestaciones en contra del gobierno madurista. Fueron tratados de forma violenta con uso excesivo de la fuerza por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y los colectivos armados, fuerza irregular que asciende a miles distribuidos en varios estados. Plata para armar civiles sí hubo, pero para fortalecer el ecosistema cultural, sobre todo en jóvenes, era precaria.
¿Qué Maduro ha estado secuestrado en el poder y varias veces intentó irse? Probablemente, pero en su secuestro fue cómplice del actuar criminal del régimen. Eso lo hace también delincuente. No se llevaron a un presidente porque legítimamente no ha sido reconocido y nunca mostró las actas electorales al mundo para demostrar. Todo el planeta sabe que el presidente electo es Edmundo González. Entonces, se llevaron a un delincuente. ¿De qué se lamentan?, ¿cuál es el dolor de muchos defensores de derechos humanos y activistas? Se lo llevaron por la fuerza, a rastras, lo sacaron de la cama sin dejar que se cepillara los dientes o recogiera un interior, en contra de su voluntad, reclamando derechos, los mismos que él no tuvo, y el mismo modus operandi que dictaminó con sus contrarios, humillándolos delante de hijos y familiares y secuestrándolos en cárceles al vaivén de los actos más crueles de tortura. A otros los obligó al exilio. Fue producto de su propia teoría.
Entonces, ¿cómo se va a defender y rechazar a un criminal, acusado de colaborar con narcos, violador de derechos humanos, robarse las elecciones descaradamente? No había otra forma de salvar al pueblo venezolano de ese cáncer. Quejarse de ilegalidad con un ilegal que ilegalmente se plantó en el poder es darle legitimidad a todo su actuar atroz durante su gobierno. Maltrato y persecución a mujeres valientes y lideresas que denunciaban los abusos del régimen, pero eso las feministas o activistas y pacifistas en Colombia no lo veían. La vista gorda cuando es gente de la misma ideología.
Gobierno sindicado de corrupción y determinador de la diáspora más grande en toda la historia de Venezuela. Pidió que fueran por él, con burlas y payaseando, y así se lo cumplieron. Se puso a jugar con el Tío Sam y terminó trasquilado.
Quejarse por injerencia gringa ahora y por qué no se hizo cuando las últimas décadas ha existido injerencia cubana, rusa, iraní y china.
Hoy están liberando cientos de presos políticos que no cometieron delito alguno, solo porque jóvenes, artistas, dirigentes, empresarios y cualquier ciudadano del común pensara distinto al chavismo. Esto jamás se hubiese logrado sin la captura del tirano y sin la presión que hoy ejerce Estados Unidos sobre el gobierno de transición de la república venezolana.
A diferencia de Maduro, Petro es un presidente legalmente constitucional. No soy de los que en la ceguera pasional radical de ideologías desea una intervención para Colombia (sería nefasto) y mucho menos impensable que vengan a capturar o extraer a un presidente legítimo. Supongo que las sospechas e investigaciones que el Departamento de Estado tenga frente a la persona de Gustavo Petro seguirán, pero el caso colombiano es muy distinto al venezolano. Allá hay un régimen enmarcado en dictadura hace 26 años con fuertes señalamientos de auspiciador de grupos terroristas e ilegitimidad ante más de 60 países del mundo; en Colombia, un gobierno legítimo donde todo debe ampararse bajo la constitución nacional.
Ojalá se puedan recuperar todos esos museos y centros culturales en avanzado estado de deterioro, que los artistas y el arte venezolano vuelvan a ser estoicos y vibrantes, que todos aquellos que migraron a otros lugares huyendo de la desgracia regresen a hacer de su patria el mejor vividero del mundo. Menos armas para colectivos armados irresponsables que amedrentan a la sociedad y gente de bien, más instrumentos, herramientas y escenarios para la cultura.
Lo último que supe del Chamo cuando cerramos el negocio familiar fue que intentó entrar con su esposa y tres hijos a los Estados Unidos, pasando por el tapón del Darién y sometiendo a los suyos a condiciones precarias. No logró entrar y se quedó en México. Esperemos que las cosas puedan mejorar en el país vecino no tan lejanamente, para que el Chamo y su familia regresen al bravo pueblo de Venezuela: porque esa tierra es su tierra y ese cielo es su cielo.
Buen viento, buena mar
Posdata: Felicitaciones para la artista monteriana Jennifer Medina; su arte inspirado en el maíz, representa a Córdoba y Colombia en la Feria de Arte de Los Ángeles en los Estados Unidos. Originalidad total con esa propuesta. Síganla en @jenn.medinah





