El caso Caracol: ¿Qué diría tu Instagram si hablara?

Javier Mauricio Otero Díaz.
2 horas atrás

En el transcurso de esta semana, el canal más reconocido de la televisión colombiana se ha convertido, paradójicamente, en la noticia más viral del momento; una que su propio medio intenta en lo posible evitar. Hoy no solo está en entredicho el nombre de una empresa, sino el de personas con largas trayectorias que habían construido una imagen de excelencia profesional y moral. Esa imagen se desquebraja ante denuncias de acoso sexual que hoy enfrentan ante la ley. Esta grave situación mancha el prestigio de Caracol y, lamentablemente, el buen nombre de profesionales del periodismo.

¿Qué pasó? ¿Cómo pusieron en juego su prestigio y su buen nombre? Las investigaciones apenas comienzan, lo cual me impide concluir sobre este caso específico; pero, basándome en otros procesos similares, sí puedo decirles lo que ha solido ocurrir.

Para responder, quiero llevar esta lectura a un plano personal: ¿qué haces con el otro cuando nadie te ve? Si eso que hoy ocultas saliera a la luz, ¿dónde quedaría tu buen nombre? ¿Tu imagen se fortalecería o se vendría en picada al descubrirse lo que haces en la oscuridad?

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Ese es el gran error: las organizaciones y las personas creen que la forma en que tratan a los demás, cuando no hay ojos ni cámaras de por medio, quedará en el olvido. Piensan que nadie lo verá.

Pregúntate: ¿Cómo tratas a los demás cuando nadie te ve?

Si pudiésemos ver los mensajes directos que llegan a las redes sociales de millones de personas, los tribunales de justicia colapsarían ante la cantidad de imágenes y palabras que constituyen un auténtico acoso sexual.

Si tu Instagram hablara, ¿qué diría de ti? ¿A cuántos has acosado o cuántas veces has sido acosado tú? En mi consulta, recibo constantes testimonios de hombres y mujeres que reciben fotos de desnudos o mensajes de seducción no consentidos.

Las organizaciones y las personas se equivocan profundamente al pensar que, si no hay cámaras, no hay registro. No se percatan de que el principal testigo, y la cámara más fiel, es la propia persona de la que están abusando. Solo hace falta que esa persona rompa sus miedos y revele lo que ocurrió en la oscuridad para que el castillo de naipes del prestigio se derrumbe.

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Es de admirar cuando un hombre o una mujer decide exponer los abusos de los cuales ha sido víctima, especialmente cuando tiene que enfrentarse a estructuras de poder con gran respaldo económico y social.

Pregúntate: ¿Qué pasaría si te atrevieras a hablar de los abusos que has sufrido? ¿Cuántos personajes caerían del estatus que hoy ostentan? Y por el otro lado: ¿qué pasaría contigo si ese hombre o esa mujer mostrara a todos lo que le escribiste o le enviaste? ¿Qué pasaría si se supiera lo que hiciste cuando estaban a solas en la oficina?

Concluyo con este mensaje: aprendamos a tratar a las personas cuando nadie nos ve, porque es en la soledad de esos actos donde se revela quiénes somos en realidad.

Les comparto dos verdades milenarias para reflexionar:

“De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro”.Salomón.

“Porque nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de ser conocido y salir a la luz”.Jesús.