El campo monteriano registra pérdidas sin antecedentes tras las inundaciones que sumergieron 45.803 hectáreas productivas y golpearon 75.827 animales en la zona rural del municipio.
La tragedia agropecuaria golpeó 18 corregimientos y 47 veredas, donde campesinos observan impotentes cómo décadas de trabajo desaparecieron bajo las aguas.
Los cultivos de maíz, yuca, plátano y arroz quedaron sepultados, mientras la ganadería menor sufrió daños considerables.
Las especies afectadas incluyen aves de corral, porcinos, ovinos y caprinos que enfrentan las consecuencias del desastre por ahogamiento, enfermedades, falta de alimento o pérdida de infraestructura cuando las aguas cubrieron los predios rurales.
La piscicultura tampoco escapó del desastre. Productores reportan pérdidas masivas en estanques de bocachico, cachama y tilapia, especies fundamentales para la economía piscícola regional. Los desbordamientos arrastraron miles de ejemplares y destruyeron infraestructura de cultivo acuático.
La infraestructura vial rural también colapsó: 43 vías quedaron comprometidas, lo que dificulta el acceso a las comunidades afectadas y obstaculiza los esfuerzos de recuperación. Un cabildo indígena figura entre las poblaciones golpeadas por la emergencia.




