Un doble drama afronta a la familia de Lisandro Ramos, de 34 años y nacionalidad venezolana, quien hace cinco años arribó a Montería, Córdoba, en busca de un mejor porvenir.
Residía en el barrio El Dorado y se ganaba la vida vendiendo manillas que él fabricaba con destreza; principalmente, ofrecía sus artesanías en el parque lineal Ronda del Sinú y otros sectores de la ciudad.
Por circunstancias aún no explicadas y que son motivo de investigación, salió a vender sus manillas hacia la zona del San Jorge cordobés. Sin embargo, tuvo un trágico destino, su cuerpo ensangrentado, con signos de tortura y maniatado, fue encontrado entre el peaje, los Manguitos y la población de Plaza Bonita, en esa zona del departamento de Córdoba.
El misterio en torno a su asesinato rodea a las autoridades de policía, quienes carecen de pistas sobre lo sucedido. Sus familiares están desolados; el cuerpo de Lisandro permanece en la sede de Medicina Legal en Montería, donde se practicaron los exámenes de rigor.
Ahora, se enfrentan a un doble drama por la falta de recursos económicos para trasladar su cuerpo hasta la frontera colombo-venezolana y, de ahí, a su natal Barquisimeto, en el estado Lara, Venezuela.
La familia se encuentra en una situación económica muy precaria y no dispone de los recursos suficientes para llevar a cabo estos trámites, que costarían aproximadamente 2 millones de pesos, según detallaron familiares de Lisandro.
Por ello, apelan a la solidaridad ciudadana y a las autoridades municipales para intentar repatriar el cuerpo.









