El municipio de Buenos Aires, en el departamento del Cauca, amaneció este martes 16 de diciembre bajo el fuego de las disidencias de las Farc comandadas por “Iván Mordisco”, en una incursión armada que se prolongó por más de siete horas.
El ataque dejó un saldo de dos policías asesinados, la destrucción total de la Alcaldía Municipal, graves daños a la estación de Policía y el Banco Agrario, y cientos de familias desplazadas forzosamente en medio del fuego cruzado.
El asalto comenzó a las 6:00 de la mañana con un ataque centralizado contra la estación de Policía, donde entre 15 y 17 uniformados resistieron el asedio desde posiciones defensivas mientras los insurgentes disparaban desde el parque municipal, las inmediaciones de la Alcaldía y azoteas de viviendas residenciales cercanas.
Además del ataque multifocal contra la Fuerza Pública, las disidencias cerraron todas las vías de acceso terrestre al municipio mediante cilindros bomba ubicados en los sectores de La Palomera, Cascaquero, La Balsa y Morales, impidiendo la llegada de refuerzos por tierra.
El apoyo aéreo también enfrentó serias dificultades. Según confirmaron fuentes locales, las aeronaves que intentaron acercarse al casco urbano fueron recibidas a disparos, lo que impidió que los helicópteros pudieran “entrar a apoyar de la manera correcta”, de acuerdo con el alcalde Pablo César Peña.
Crisis humanitaria en pleno combate

Mientras las balas y explosiones sacudían el centro del municipio, los grupos insurgentes ordenaron a la población civil desalojar sus viviendas de manera inmediata. Familias enteras, muchas de ellas descalzas y con niños en brazos, abandonaron sus hogares llevando apenas lo indispensable en busca de refugio.
“Mucha bala y explosiones a cada momento”, describió un habitante atrapado en medio del combate, mientras el alcalde Peña denunciaba ante medios regionales un “ataque violentísimo e indiscriminado” que paralizó por completo el casco urbano.
El pueblo quedó en ruinas
Una vez cesó el fuego, el panorama que encontraron los habitantes fue desolador. El edificio de la Alcaldía Municipal quedó destruido en su totalidad, la estación de Policía sufrió daños severos y la zona comercial y bancaria del centro fue gravemente afectada. También se reportaron impactos en el hospital y la iglesia principal del municipio.
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, calificó los hechos como “una agresión directa contra el Estado” y solicitó al Ministerio de Defensa el envío de refuerzos urgentes para proteger a la población.






