La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la salida de Vladimir Padrino López del Ministerio de Defensa, uno de los movimientos más relevantes en la estructura de poder del chavismo en los últimos años. En su lugar asume el general Gustavo González López, figura con amplia trayectoria en los organismos de inteligencia y seguridad del Estado venezolano.
El tono del anuncio fue de reconocimiento, no de ruptura. Rodríguez agradeció públicamente al saliente ministro “por su lealtad a la Patria” y precisó que “asumirá con el mismo compromiso y honor las nuevas responsabilidades que le serán encomendadas”, una frase que sugiere que Padrino López no sale del círculo de poder, sino que cambia de función dentro de él.
El propio Padrino López respondió en el mismo tono. “Ha sido el más alto honor de mi vida servir a la Patria como soldado y proteger la paz y la unidad nacional durante todos estos años”, escribió en sus redes sociales, sin revelar hacia dónde va ni qué cargo asumiría.
La salida no resulta menor. Durante más de una década, Padrino López fue una de las figuras más influyentes del entorno de Nicolás Maduro. Ocupó los cargos militares más estratégicos del país, jefe del Estado Mayor General del Ejército, comandante general del Ejército Bolivariano, comandante estratégico operacional y selló su lealtad al chavismo en 2002, cuando rechazó apoyar el golpe contra Hugo Chávez.
Su figura, sin embargo, acumuló fuertes cuestionamientos internacionales. Desde 2025, Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares por información que conduzca a su captura, por presunta responsabilidad en represión de protestas y violaciones de derechos humanos, además de vínculos señalados con el Cartel de los Soles, sin cargos formales por narcotráfico.
González López llega con un perfil distinto, dos periodos al frente del SEBIN y un pasado como ministro del Interior, su llegada apunta a un control más directo de las Fuerzas Armadas desde la inteligencia del Estado.





