La Defensoría del Pueblo cuestionó la operación militar en Guaviare que dejó seis niños, niñas y adolescentes víctimas de reclutamiento forzado muertos durante un bombardeo contra las disidencias del Estado Mayor Central lideradas por alias Iván Mordisco. El organismo exige que el Derecho Internacional Humanitario prevalezca incluso en el marco de las hostilidades.
En un comunicado emitido este 15 de noviembre, la Defensoría señaló que ningún menor reclutado debería resultar afectado por operaciones militares. “El simple hecho de que en los campamentos de los grupos armados ilegales se encuentren y hayan perdido el estatus de civil y convertido en combatientes, es decir, con funciones continuas de combate, no habilita la posibilidad de un ataque”, advirtió.
El organismo recordó que las Fuerzas Militares deben adoptar todas las precauciones factibles para proteger a los menores que, aunque forzados a participar en las hostilidades, conservan una protección reforzada derivada de los principios de humanidad, precaución, necesidad militar estrictamente limitada y el interés superior de los niños.
La Defensoría cuestionó si podían haberse empleado otras modalidades de operación militar capaces de alcanzar la misma ventaja con un daño menor. El organismo enfatizó que el principio de necesidad militar prohíbe causar más muertes o lesiones de las estrictamente necesarias, especialmente cuando se trata de menores.
“La responsabilidad originaria de la muerte de los menores de edad en los bombardeos recae en los grupos armados que los reclutan, en este caso las disidencias conocidas como ‘EMC’ al mando de alias Iván Mordisco”, señaló. Sin embargo, agregó que el reclutamiento de toda persona menor de 18 años es un crimen de guerra.
El comunicado destaca que utilizar la presencia de niños, niñas y adolescentes como argumento para cuestionar operaciones militares evidencia que las estructuras armadas ilegales los instrumentalizan como escudos humanos, conducta prohibida por el DIH.
La Defensoría consideró que no es coherente ni éticamente aceptable reducir este análisis a un debate técnico sobre el DIH. “Todo esto es lamentable, es la guerra en su despliegue doloroso e inhumano, afectando a los más vulnerables: a menores de edad reclutados por la falta de protección y hoy convertidos en objetivos militares”, concluyó el organismo.






