El presidente electo Abelardo de la Espriella concluyó en Bucaramanga su empalme territorial con el gobernador de Santander y los alcaldes del departamento, jornada en la que prometió atender los anhelos históricos de la región y lanzó una advertencia directa a los cabecillas del ELN que delinquen en los santanderes.
“Lo que hicimos hoy es un ejercicio democrático maravilloso con el señor gobernador y con todos los alcaldes de este gran departamento”, afirmó el mandatario electo, quien explicó que las necesidades de cada municipio quedaron incorporadas en una matriz de trabajo.
De la Espriella advirtió que su gobierno recibirá “un país destruido en muchos aspectos, pero sobre todo fiscal y financieramente”, por lo que, una vez revise las cuentas, les dirá a los mandatarios locales “sin que medie una mentira” qué es viable ejecutar.
El presidente electo señaló que Santander ha sido olvidado por el centralismo bogotano en seguridad, salud, oportunidades para los jóvenes e infraestructura, incluidas las vías terciarias. Recordó que designó como ministro de Vivienda a un hijo de esa tierra y remató: “Obras son amores y no buenas razones”.





