El presidente Abelardo de la Espriella calificó como un flagelo inaceptable que el 54,8 % de los trabajadores colombianos esté en la informalidad. También anunció que ordenó a la ministra del Trabajo poner en marcha una política nacional de empleo formal, con metas claras y resultados que se puedan medir.
Durante un encuentro con funcionarios de esa cartera, el mandatario aseguró que no basta con que una persona tenga alguna ocupación. La meta, dijo, es que trabaje dentro de la formalidad, cotice para su vejez, esté protegida ante accidentes y pueda darle seguridad a su familia. “Esa es mi obsesión”, afirmó.
De la Espriella reveló que se reúne casi cada semana con la ministra para revisar los avances del plan, al que considera clave para su proyecto de país. Sostuvo que la formalización debe lograrse con incentivos y oportunidades y no destruyendo empleo, porque eso, según él, lo hace cualquiera.
Sobre la inspección laboral, reconoció que es indispensable fortalecerla, pero advirtió que el ministerio no puede limitarse a vigilar, sancionar y multar. Su propuesta es que la entidad acompañe a las empresas, les ayude a prevenir errores y construya soluciones junto a ellas.
El jefe de Estado insistió en que el país necesita confianza entre trabajadores y empresarios, además de un diálogo social eficaz. Fijó como principio de su gobierno proteger al trabajador sin que esa protección se convierta en una barrera para contratar.





