La Corte Penal Internacional (CPI) anunció este lunes el cierre de su oficina en Caracas ante la falta de avances concretos en la cooperación del régimen de Nicolás Maduro, pero reafirmó que la investigación sobre crímenes de lesa humanidad en Venezuela sigue activa y centrada.
El anuncio fue realizado por el fiscal adjunto de la CPI, Mame Mandiaye Niang, durante su intervención en la Asamblea de Estados Parte del Estatuto de Roma, celebrada en La Haya.
“Tras un trabajo continuo, hemos determinado que el progreso real en la complementariedad sigue siendo un desafío. Por consiguiente, y conscientes de la necesidad de gestionar eficazmente nuestros limitados recursos, hemos decidido cerrar nuestra oficina en Caracas”, declaró Niang.
El funcionario precisó que “nuestra investigación se mantiene centrada y activa gracias al trabajo de nuestro equipo dedicado y unificado, junto con nuestros socios y, como siempre, guiados por la evidencia y la ley”.
La decisión se produce un año después de que el entonces fiscal de la CPI, Karim Khan, advirtiera que “el camino de la complementariedad se está agotando”. En su discurso de 2024, Khan lamentó la falta de implementación de reformas legales y prácticas por parte del régimen venezolano.
Desde entonces, la Fiscalía ha acelerado sus actividades de recolección de pruebas, estableciendo plazos concretos y colaborando con socios internacionales para documentar violaciones sistemáticas de derechos humanos.
La semana pasada, la CPI ratificó que la investigación sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela desde 2014 sigue en curso y no se ha visto afectada por la decisión de Khan de excusarse del caso.
Francisco González Centeno, funcionario de Información Pública de la Corte, explicó que la Presidencia de la CPI aceptó en septiembre la solicitud de Khan de apartarse tras una instrucción de la Sala de Apelaciones, debido a que un familiar del fiscal había integrado el equipo jurídico de Venezuela.





